El MINEDU resolvió el retorno a la presencialidad en las Universidades a partir del segundo semestre de este año. En el caso de la UNI el cierre del ciclo 2022 I se producirá el viernes 19 de agosto; en consecuencia el retorno a la presencialidad será a comienzos de setiembre. Después de cinco semestres de no presencialidad, o, como en este blog decimos, de la presencialidad virtualizada, parece que volveremos a lo de siempre, a una modalidad de educación universitaria presencial.
La RVM 076 2022 MINEDU fue publicada el 17 de junio pasado y no establece de manera explícita el retorno a la presencialidad. El documento, que aquí publicamos, establece en su art. 3 que: "las universidad públicas y privadas, así como las escuelas de posgrado, retornan a la prestación del servicio educativo, según la modalidad autorizada en su licencia institucional".
¿Y cuál es la modalidad autorizada, mayoritariamente, en las licencias universitarias? ¡¡¡ la presencial !!!
A pesar que el art. 47 de la ley universitaria establecía la posibilidad de programas educativos basados en entornos virtuales de aprendizaje (EVAs), que podían cubrir hasta el 50% de los créditos del antegrado, la gran mayoría de las universidades y especialmente la gran mayoría de las universidades públicas mantuvieron la modalidad presencial como principal. En el caso de la UNI el porcentaje establecido de créditos en la modalidad virtual fue CERO. Y como consecuencia de esta actitud equivocada de las universidades, la demanda por plataformas virtuales, la demanda por capacitación docente en EVAs, la demanda por el desarrollo de herramientas digitales de aprendizaje y la demanda de cursos virtuales fue mínima o nula. Hasta que llegó el COVID 19.
El período 2014 - 2020 ha sido un período perdido para las universidades en el desarrollo de la modalidad virtual de enseñanza. Gracias al COVID 19 van cinco semestres de educación no presencial, cinco semestres de presencialidad virtualizada, no educación virtual. El eje principal fue la conversión de la clase presencial en una clase virtual en tiempo real. La mayoría de docentes que estaban muy alejados de las TICs y de las EVAs se limitaron a dictar clases presenciales con su pizarra y frente a una cámara. La mayoría de docentes con conocimientos y experiencia en las TICs y las EVAs encontraron la oportunidad de mejorar sus capacidades combinando las plataformas con las videoconferencia en actividades sincrónicas como asincrónicas.
Lamentablemente los docentes con conocimientos y experiencia en las TICs y las EVAs han sido los menos y la modalidad educativa predominante ha sido la presencialidad virtualizada. La mayoría de docentes universitarios tienen una edad promedio alta. Los docentes má jóvenes son los que cuentan con mayores competencias para la educación virtual.
Pero la presencialidad virtualizada termina con este semestre; pero eso no tiene que significar el retorno a la presencialidad como la que conocíamos antes de la pandemia.
Con la pandemia se autorizó de manera extraordinaria la educación remota pero también se hicieron modificaciones en la Ley Universitaria. El art. 47, de la modalidad de educación a distancia, fue modificado mediante el decreto legislativo 1496 del 10 de mayo del 2020. ¿Qué dice la modificación?
El art. 47 modificado presenta las tres modalidades de educación universitaria: presencial, semipresencial y no presencial. La presencial y la semipresencial admiten el aprendizaje autónomo en tiempo real o diferido y el porcentaje máximo de virtualidad en créditos es definido por la SUNEDU. La modalidad no presencial admite el aprendizaje presencial y el porcentaje máximo de presencialidad en créditos es definido por la SUNEDU.
En breve: La modalidad presencial admite la no presencial y viceversa. La clave está en los porcentajes máximos de virtualidad en la presencial y de presencialidad en la virtual. La modificación es positiva porque incorpora los entornos virtuales de aprendizaje (EVAs) en todas las modalidades de educación.
En consecuencia, el segundo semestre de este año no debe ser el retorno a la presencialidad; debe ser el retorno a la presencialidad incorporando el aprendizaje autónomo síncrono y/o asíncrono.
Cada asignatura debe contar con un Aula Virtual y cada Aula Virtual debe servir como repositorio académico digital, medio de comunicación y herramienta para la evaluación. Y esta tarea tiene que empezar ya para estar lista en el segundo semestre.
De manera simultánea la universidad tiene que recuperar la experiencia de estos cinco semestres y preparar la modalidad virtual de aprendizaje.

