Las clases presenciales en la UNI se iniciaron el lunes 19 de septiembre. Después de dos años y medio y cinco semestres de presencialidad virtualizada, se produjo el retorno al año 2019, es decir a la vieja presencialidad. Sí, hemos retornado al 2019, donde reinaba una presencialidad sin TICs y sin modelo educativo. Desde el lunes 19 de septiembre todo sigue siendo lo mismo, como si no hubiera ocurrido nada, como si el COVID 19 nunca hubiera existido. No aprendimos nada de la pandemia que se llevó a más de 300,000 peruanos y a no menos de 50 docentes. Solo en la FIEECS contamos 9 docentes. Las autoridades no se han preocupado de presentar cifras de los caídos por el COVID 19. La comunidad universitaria perdió docentes, trabajadores, estudiantes y sus familiares. Pero ya todo quedó atrás. Ahora reina la vieja presencialidad.
Pero el retorno al 100% no era necesario. La norma emitida por el gobierno estableció un retorno gradual y progresivo a la presencialidad. Las autoridades no han querido reconocer nada de la "virtualidad" que implementamos el 2020-1, 2020-2, 2021-1, 2021-2 y el 2022-1. Este retorno no fue planificado ni programado; se aprobó de manera repentina, abrupta.
El Consejo Universitario se reunió en sesión ordinaria el 25 de agosto y el retorno a la presencialidad no formaba parte de la agenda. En la estación de pedidos fue solicitada por un estudiante. Pasó a la orden del día. El estudiante solicitó el retorno a la presencialidad para la mayoría de los cursos, y que las Escuelas decidieran qué cursos deberían seguir virtuales, considerando los buenos resultados obtenidos. Pero este pedido se transformó en el retorno al 100% sin discusión alguna y con el método de "si no hay observaciones se da por aprobado".
Entonces nadie dice nada, ni siquiera el estudiante que propuso el retorno gradual, y como Marty McFly, la UNI inició el retorno al futuro.
Es posible que más de una facultad decida retornar hasta los 90s y retomar la tecnología educativa de la tiza, pizarra y saliva (TPS). Un buen candidato para este retorno sería la FIEE, que fue líder de la presencialidad virtualizada, sobre todo en los exámenes. Para los exámenes el estudiante imprime el cuadernillo del examen y envía una imagen escaneada de su código, nombres y apellidos y DNI, todo manuscrito, al Profesor. Luego recibe las primeras preguntas de su examen y las resuelve, en manuscrito en su cuadernillo, y envía sus respuestas escaneadas hasta que termina de responder el examen y termina de enviar sus respuestas escaneadas. Y el Profesor junta todo y califica. Increíble pero cierto.
La cuarta ola de la COVID 19 se desarrolló sobre una población con altas tasas de vacunación y, a pesar que el nivel de contagio fue mayor, los efectos fueron menores. Menor tasa de hospitalización, de UCIs y de mortalidad. Esto tenía que llevar, necesariamente, al retorno de la presencialidad en las universidades. Retorno gradual y progresivo dice la norma. ¿Por qué no aprovechar la experiencia de dos años y medio, con sus resultados, positivos y negativos, para implementar un proyecto piloto que nos permita obtener la licencia para cursos virtuales e híbridos en el antegrado?
Pero el 19 de septiembre nadie sabía nada de cómo se implementaría la presencialidad. Ni docentes ni estudiantes. De otro lado, la emergencia sanitaria ha sido renovada por el gobierno. ¿Las aulas están preparadas para recibir la matrícula por curso sección en condiciones seguras? ¿Ventilación y distanciamiento adecuado?
El 19 de septiembre, el lunes de inicio de clases, se publicó la RR 1886 con la Directiva para la Enseñanza Presencial del Pregrado Período Académico 2022-2. Las clases empezaron el 19 y el 19 publican la Directiva (¡¡!!).
El artículo 4 de la directiva dice que todos los cursos serán presenciales. El art. 5 dice que en caso de riesgo de salud se seguirán las normas y los protocolos que el gobierno establezca o la UNI precise. El art. 22, protocolo para la asistencia presencial a clases, dice que, durante las clases, se debe respetar el "aforo al 100%" ¿qué quieren decir? ¿el aforo que teníamos el 2019? El aforo que respeta el distanciamiento social reduce las aulas en al menos el 50%. ¿Con qué aforo nos quedamos? El aforo del aula sin considerar el COVID 19.
El art. 17 es extraordinario. Dice que cada facultad debe aprobar el rol de prácticas, exámenes parciales, finales y sustitutorios con dos semanas de anticipación al inicio de clases. El inicio de clases fue el 19 de septiembre, dos semanas antes es el lunes 5 de septiembre, pero la directiva fue publicada el 19 de septiembre (¡¡!!). Marty McFly viaja al pasado, al 5 de septiembre, aprueba el calendario y retorna al futuro. Esto es insuperable.
Pero no, nada es insuperable. Recientemente la universidad felicitó a los primeros puestos del último examen de admisión. ¿Quiénes son? Los hijos del pueblo¡¡¡ Si eres del Callao (Ventanilla, Gambeta, Oquendo), o eres de Lima (Carabayllo, Villa María del Triunfo, San Juan de Lurigancho, Comas, San Juan de Miraflores, Independencia) o eres de Cerro de Pasco (Yanacancha) o de Junín (Huancayo) entonces eres hijo del pueblo.
Los demás tal vez pueden ingresar a la Universidad, pero no son hijos del pueblo. Ahora la Universidad privilegia a quienes ha decidido denominar "hijos del pueblo" discriminando al resto.
Es un mérito enorme y que debe ser reconocido públicamente, obtener los primeros puestos del examen de admisión de la UNI, pero presumir que lo lograron por el lugar de donde proceden, es un absurdo total. Y suena grotesco si recordamos que la Universidad decidió modificar el reglamento de ingreso en este último examen de admisión, limitándose al orden de méritos hasta cubrir las vacantes. El reglamento establece dos requisitos, haber aprobado el examen y el orden de méritos. Eliminar el primer requisito para cubrir vacantes incorpora a postulantes jalados en el examen. En el extremo, si nadie aprueba el examen de admisión, ingresan a la universidad cubriendo las vacantes por orden de mérito.
La decisión del retorno al 100% a la vieja presencialidad es una decisión equivocada. La única licencia que tiene la UNI para el antegrado es con la modalidad presencial. Con cinco semestres bajo presencialidad virtualizada, la mejor opción era el retorno gradual y progresivo. Mantener la virtualidad en cada escuela, para algunos cursos, como un proyecto piloto que permita corregir los errores cometidos y profundizar y extender los aciertos logrados, es una mejor alternativa. Y es una alternativa que permite a la universidad buscar la licencia para la modalidad híbrida.
Pero, lamentablemente, las autoridades siguen pensando que la virtualidad no es más que la presencialidad frente a una cámara. Ya estamos en la tercera semana de la vieja presencialidad y ahora se les ha ocurrido retornar a la virtualidad algunos días. ¿Por qué?
Porque han descubierto que el viernes 7 y el lunes 31 de octubre, el lunes 26 de diciembre y el viernes 30 de diciembre, son días no laborables compensables. Y ordenan a los docentes dictar esas clases virtualmente. Así que el 100% de presencialidad se cambia por virtualidad, en realidad presencialidad virtualizada, sin ningún razonamiento técnico.
Curiosamente, no han decidido lo mismo con las sesiones de Comisiones, de Consejos de Facultad, de Consejo Universitario ni de Asamblea Universitaria, que siguen siendo virtuales en lugar de ser presenciales. La ley del embudo.