viernes, 31 de diciembre de 2021

LA EDUCACIÓN VIRTUAL EN LA UNI CON EL COVID 19 (IV)

Encuesta de Satisfacción Estudiantil, curso Economía General, 2020 II

La denominada adaptación a la educación no presencial, por el lado de la demanda, de los estudiantes, depende, de un lado del equipamiento con que cuentan y de otro, de la calidad de la conectividad. En las encuestas que he aplicado, desde el 2020 I hasta el 2021 II, no he registrado mayor problema. Como se aprecia en el gráfico arriba, la gran mayoría de los estudiantes declara contar con una 
computadora de escritorio o una laptop y la gran mayoría  cuenta con una conexión buena o muy buena. Lo mismo me ha ocurrido en los cursos de Microeconomía I y Microeconomía II. ¿Ocurre lo mismo con el resto de estudiantes de la UNI? No encuentro razones para pensar lo contrario.

La adaptación a la educación no presencial, de otro lado, depende de la oferta de dos herramientas: para videoconferencias en tiempo real y para el Aula Virtual de soporte. La plataforma para videoconferencias en tiempo real, ZOOM en nuestro caso, es el sustituto más cercano de las clases presenciales. Y la biblioteca, el almacén presencial de recursos académicos, tiene como sustituto cercano en la adaptación, al Aula Virtual. El Aula Virtual además es la herramienta que permite el desarrollo de las evaluaciones.

Encuesta de Satisfacción Estudiantil, curso Economía General, 2020 II

En consecuencia, una adaptación no presencial de las asignaturas se puede llevar adelante si, de un lado, los estudiantes cuentan con los recursos y conectividad adecuada, y del otro, el docente cuenta con las plataformas adecuadas. 

Pero ¿qué es lo que esperaba realmente la UNI?

De acuerdo con la RR 571 del 27 de mayo del 2020, Lineamientos Generales para el Desarrollo y Seguimiento de Asignaturas No Presenciales, el objetivo de la UNI es:

Ojo al piojo: la pretensión fue desarrollar todas las asignaturas en la modalidad no presencial y de manera excepcional y temporal. Es decir, pasada la pandemia, todas las asignaturas volverían a la modalidad presencial y la modalidad a distancia sería nuevamente el CERO POR CIENTO de todas las asignaturas de cada carrera del antegrado.

¿Por qué no aprovechar la oportunidad de estar realizando este aprendizaje en las condiciones excepcionales de la pandemia, para modificar el Estatuto y adoptar la modalidad a distancia en un cierto porcentaje de cada carrera profesional? ¿Por qué no aprovechar estos cuatro ciclos en la modalidad a distancia, donde los docentes se han entrenado en el uso de plataformas y herramientas digitales, cometiendo errores, corrigiendo, mejorando y aportando? 

En cuanto a las plataformas para videoconferencias en tiempo real, la RR 571 establece el uso de MEET o de ZOOM "o de cualquier otra herramienta síncrona" (¡!); y en cuanto a las plataformas para el Aula Virtual, establece el uso de MOODLE o de CLASSROOM "o de cualquier otra plataforma asíncrona" (¡!).

¿Y cómo serán las evaluaciones en la modalidad no presencial? Pues no presenciales. La mayoría de asignaturas, antes de la pandemia, se desarrollaban mediante clases en dos espacios, denominados teoría y práctica. En más de 30 años de experiencia hasta hoy se me hace imposible diferenciar una clase de teoría de una clase de práctica, pero los calendarios académicos sí que lo hacen. Martes de 3 a 6 es teoría y el jueves de 2 a 4 es la práctica (¡!). La RR 571 considera que la parte práctica de la asignatura tendrá evaluaciones virtuales con un componente síncrónico y uno asíncrónico y el promedio ponderado de ellas es la nota resultante de la práctica calificada. Los exámenes, parcial, final y sustitutorio, son cargados por el docente en el Aula Virtual, el estudiante los descarga, los resuelve y los vuelve a cargar al Aula Virtual. (¡)

He leído esta RR tres veces y todavía no la entiendo. Pero éste cuadro, de la misma RR puede aclararlo todo...o no. Me queda claro que las evaluaciones son asíncronas y las evaluaciones síncronas pueden obviarse. Aquí hay que tener en cuenta que los sistemas de evaluación de cada asignatura no se han modificado. Lo que se ha hecho es convertir esas evaluaciones en no presenciales síncronas o asíncronas. Las evaluaciones síncronas son muy complicadas y demandan mucho tiempo. Las asíncronas tienen su espacio propio ya desarrollado por los expertos en el Aula Virtual. En consecuencia, la mejor solución es optar por las evaluaciones no presenciales asíncronas. Pero hay muchos que piensan exáctamente al revés. Son los que están convencidos que la educación no presencial es, simplemente, la presencialidad virtualizada. Y si no se puede tomar un examen presencial pues hay que tomarlo virtualmente pero que parezca presencial. Es decir tiene que ser síncrónico. 


En la FIEE aprobaron estas directivas para las evaluaciones del semestre 2020 II.¿Por qué? Porque encontraron que el porcentaje de aprobación en muchos cursos ha sido superior al 90% y que las evaluaciones masivas en la modalidad a distancia "por su naturaleza, son vulnerables al fraude" (¡¡!).

No se entiende cómo es que la naturaleza de una evaluación virtual es vulnerable al fraude. ¿Los estudiantes cometieron fraude el 2020 I? ¿Los Docentes cometieron fraude el 2020 I? ¿Conocen las autoridades de la FIEE la modalidad a distancia y la modalidad a distancia de las evaluaciones? 

¿Cómo ha resuelto la FIEE que no se cometa fraude y que el porcentaje de aprobados por asignatura disminuya? Pueden leer todo el documento en el enlace de más arriba. Es muy pero muy lamentable y vergonzoso. Lo que la FIEE ha hecho (me dicen que la FIQT tiene un método parecido) es virtualizar la presencialidad. Esto nada tiene que ver con la modalidad de educación a distancia.

El examen (la directiva deja en libertad al Docente de hacer lo mismo con las prácticas) es un examen escrito donde están presentes los estudiantes y el profesor y donde el profesor entrega el examen y los cuadernillos para las respuestas a los estudiantes y los estudiantes responden y devuelven el examen al profesor. Sí, como en la modalidad presencial, pero ahora virtualizada. ¿Cómo?

Todos están en la videoconferencia a la hora establecida. El profesor comparte en su pantalla y envía a todos una hoja con la primera parte del examen. Empieza el examen. Los estudiantes envían la carátula del examen al Profesor donde aparece la copia de su DNI y de su carné universitario, nombre completo manuscrito y firma del alumno. Cuando termina la primera parte del examen, el profesor comparte en su pantalla y envía a todos una hoja con la segunda parte del examen. Empieza la segunda parte del examen. Los estudiantes envían la respuesta de la primera parte del examen al profesor. Al terminar el examen los estudiantes envían la respuesta de la segunda parte del examen al profesor. El profesor integra la carátula y las dos partes del examen en un solo archivo PDF y califica y registra las notas oficialmente.

Increíble pero cierto. Qué mejor demostración que se trata de una presencialidad virtualizada y no de educación virtual. 

(continuará)

jueves, 30 de diciembre de 2021

LA EDUCACIÓN VIRTUAL EN LA UNI CON EL COVID 19 (III)

 


Presencia Virtual
Debido al confinamiento decretado por el gobierno frente al avance de la pandemia del COVID 19, el semestre 2020 I fue autorizado a iniciarse en la modalidad no presencial o a distancia. El  31 de marzo del 2020 el MINEDU dispuso el inicio del año escolar el 6 de abril, mediante la estrategia "aprendo en casa" y para el caso de las universidades, al contrario, dispuso la suspensión o postergación de las clases hasta el 3 de mayo pero permitiéndoles reprogramarlas y/o implementar temporalmente "la adaptación no presencial de sus asignaturas".

Queda claro que a fines de marzo del año pasado, lo único seguro era la suspensión de clases hasta el 3 de mayo. Pero la suspensión de clases presenciales continuaría y se convirtió en una obligación "la adaptación no presencial"Previamente, el 27 de marzo SUNEDU aprobó los criterios "para la supervisión de la adaptación de la educación no presencial, con carácter excepcional, de las asignaturas por parte de las universidades y escuelas de posgrado, como consecuencia de las medidas para prevenir y controlar el COVID 19". El punto de partida fue la identificación de los cursos pasibles de adaptación no presencial. Tarea que, entiendo, resultó fácil: todos los cursos que se dictaban presencialmente se debían adaptar virtualmente, quedando fuera, en algunos casos con costos muy altos, los cursos que demandaban laboratorios y/o actividades fuera del aula.

La norma establecía los requisitos necesarios para luego poder supervisar que se cumplieran las famosas CBC (condiciones básicas de calidad). No tengo ninguna información de si la UNI ha recibido alguna visita de supervisión. 

Para las universidades que decidieron implementar la educación a distancia en el antegrado y en el posgrado, con los porcentajes menores o máximos establecidos por la Ley, la adaptación debe haber sido muy fácil. 

Ellos han tenido que desarrollar sistemas basados en TIC para el empleo de plataformas de videoconferencias en tiempo real y aulas virtuales de soporte y desarrollado syllabus por curso para la modalidad a distancia, incluyendo las competencias y la rúbrica de las evaluaciones. Y algunas de esas universidades cuentan con esa experiencia desde fines del año 2014. Nos llevan hasta 6 años de ventaja. El problema para estas universidades ha sido solo extender la modalidad. Replicar su experiencia para los cursos presenciales exige menores plazos y menor inversión.

Pero este no fue el caso de la UNI. El diagrama que sigue pretende ilustrar los requisitos necesarios para la adaptación establecidos por la SUNEDU.


Aquí lo más importante parece ser los sistemas basados en TIC; es decir implementar las plataformas para las actividades sincrónicas y asincrónicas para configurar la oferta de cursos. Y desde el lado de la demanda, desde el lado de los Estudiantes, que ellos puedan contar con el hardware y la conectividad mínima necesaria. Contando con las TIC el siguiente paso es la capacitación de todos los actores, especialmente de los docentes.

La capacitación tenía que orientarse al entrenamiento mínimo para el uso de plataformas virtuales de soporte asincrónico (aulas virtuales) y de actividades sincrónicas (el sustituto de las clases presenciales). 

Recuerdo la primera capacitación, 400 docentes en ZOOM y el expositor descubre que no podía compartir pantalla porque estaba como invitado. Tuvo que salir y volver a entrar. Al final de la reunión nadie sabía bien si la UNI contaba con cuentas ZOOM para todos. Por aritmética elemental era imposible que todos contaran con una cuenta y cada Facultad recibió apenas una docena de cuentas o infinitas cuentas de las gratuitas. 

La plataforma de videoconferencia era la herramienta principal para virtualizar la presencialidad. Como era imposible que todos contaran con ZOOM se recurrió a otras alternativas. En unos casos el BBB, que fracasó estrepitosamente en la FIEECS, en otros casos se emplearon las cuentas gratuitas de ZOOM y se volvía a entrar cuando el tiempo mínimo se agotaba; otros buscaron sustitutos relativamente cercanos como el MEET, TEAM, o los de software libre como JITSI, y finalmente están quienes decidimos adquirir nuestra cuenta ZOOM. 

Y algo muy parecido ocurre con la plataforma virtual de soporte de los cursos. A diferencia de las plataformas de videoconferencia donde se propuso ZOOM y no se cumplió con entregar una cuenta decente a cada docente, en el caso del aula virtual la capacitación de los docentes se orientó a varias alternativas de plataforma, todas ellas gratuitas.

El punto de partida fue MOODLE, pero también CLASSROOM y finalmente TEAMS. Nunca se mencionó a CANVAS que, curiosamente, es la plataforma de mayor velocidad de crecimiento en el mundo y que en los últimos años ha sido adoptada por varias universidades en el Perú como la USMP, la UTP, la PUCP y la USIL entre otras. Recuerdo que hace cuatro años logramos tener dos reuniones con el equipo de CANVAS por videoconferencia, una en México y la otra en EEUU, con el propósito que presenten su plataforma a la UNI. La reunión fue con el Decano de entonces de la FIEECS. Mucho entusiasmo pero luego... nada. Si el porcentaje de cursos en modalidad virtual es CERO a ninguna autoridad le interesan las plataformas virtuales.

Como con la plataforma de videoconferencia, ocurrió lo mismo con la plataforma del aula virtual, cada docente, cada escuela o cada facultad terminó adoptando la plataforma de su preferencia. En la FIEECS se instaló un servidor para trabajar con MOODLE. Trabajamos con MOODLE hasta que el administrador decidió confesar que el editor de ecuaciones era gratuito solo por el primer año. El costo para mí fue perder el 40% de mi Banco de Preguntas. Entonces regresamos a trabajar con CANVAS que es la plataforma con que trabajamos los cursos semipresenciales de la FIEECS y que trabaja en la nube y es gratuita (free for teacher).


En mi caso, para virtualizar la presencialidad,  el mix óptimo fue ZOOM+CANVAS+YOUTUBE. Zoom para las videoconferencias en tiempo real, Canvas como plataforma de soporte virtual y para las evaluaciones y Youtube para el almacenamiento de los videos. Desde junio del 2020 hasta hoy, cuento con 323 videos que registran la virtualización de la presencialidad desde el 2020 I hasta el 2021 II. Creo conocer cómo hemos adaptado nuestros cursos a la educación a distancia, pero no me queda nada claro cómo lo han hecho los demás colegas y cómo es que querían las autoridades que esto se haga.

Y esta falta de información es porque falta un elemento, que es fundamental para la adaptación. Es lo que SUNEDU llama la "ruta de aprendizaje". 

(continuará)

miércoles, 29 de diciembre de 2021

LA EDUCACIÓN VIRTUAL EN LA UNI CON EL COVID 19 (II)

La añorada presencialidad
Abandonamos la presencialidad a fines del 2019 y comienzos del 2020, cuando terminamos el semestre académico 2019 II. La segunda semana de marzo del 2020 tenía que empezar el 2020 I pero empezó recién en junio, el lunes primero de junio, y empezó con una modalidad diferente, una modalidad no permitida por el Estatuto de la UNI de diciembre del 2014,  pero no sé qué nombre tuvo y tiene esa nueva modalidad, no fue presencial debido a la pandemia, tampoco fue semipresencial y no estoy seguro si se trató de una modalidad virtual, prefiero llamarla, la presencialidad virtualizada. Esto ocurrió el 2020 I, el 2020 II, el 2021 I y el 2021 II que estamos a días de concluir. Esta nueva modalidad de enseñanza aprendizaje se impuso coactivamente gracias al COVID 19.

De acuerdo con el artículo 39 y 47 de la ley universitaria 30220 la modalidad a distancia o virtual es una modalidad válida que puede cubrir hasta el 50% de los créditos académicos de una carrera, siempre que cuente con los mismos estándares de calidad de la modalidad presencial y previa autorización de la SUNEDU. El art. 37 establece que el régimen de estudios de cada modalidad es establecido en el Estatuto de la Universidad. Y el Estatuto de la Universidad, aprobado en diciembre del 2014, estableció el porcentaje de créditos académicos que le corresponde a las carreras profesionales de la UNI en la modalidad a distancia o virtual. Textualmente:




Curiosamente el Estatuto vigente desde el 2014 no dice de manera explícita que los estudios de posgrado correspondientes a Maestrías y Doctorados tienen que ser presenciales. Se concluye que son presenciales porque el art. 120 establece que solo para el nivel de Diplomados y/o cursos libres se puede emplear la modalidad a distancia.

En breve: el año 2014 la UNI perdió la gran oportunidad de iniciar la formación de antegrado y de posgrado mediante entornos virtuales de aprendizaje y se limitó a la modalidad presencial. No ocurrió lo mismo en otras universidades. 

En el caso, por ejemplo, de la PUCP, su Estatuto establece todas las modalidades para sus unidades de estudio:


En consecuencia, en el caso de la PUCP la adecuación de su Estatuto a la nueva Ley incluyó totalmente el Art. 39 permitiendo todas las modalidades para todas sus unidades académicas. En el caso de San Marcos ocurre lo mismo, en el art. 101 de su Estatuto, adecuado a la nueva ley se incorporan todas las modalidades de educación.

En el caso de la UNAC vuelve a ocurrir lo mismo: 


Es importante señalar que la adecuación del Estatuto de la UNAC no se ha limitado a la admisión de todas las modalidades para su régimen de estudios, fueron más allá. Por ejemplo, en el art. 49 se señala que el Comité Directivo de la Escuela Profesional está integrado, entre otros, por el Coordinador de formación contínua y educación a distancia. Lo mismo se presenta en el art. 56 donde se establecen los programas de formación continua y de educación a distancia como órganos de línea de la Unidad de Posgrado, y en el art. 137 que se refiere a la estructura orgánica y funcional del Vicerrectorado Académico, aparece como órgano de línea la Oficina de Educación a Distancia.

En el caso de la UNSA es el art. 99 el que incorpora la educación a distancia:


La UNSA le ha dado tal nivel de importancia a la educación a distancia que establece como una función del docente universitario el mejoramiento contínuo y permanente del proceso de eseñanza aprendizaje presencial y a distancia.

Podemos continuar analizando los Estatutos de las distintas Universidades, públicas y privadas, en el Perú para determinar cuánto han valorado la modalidad de educación a distancia establecida en la nueva Ley Universitaria del año 2014 y que para el antegrado fija un límite máximo del 50% de los créditos bajo esta modalidad.

Una conclusión natural es que las Universidades que han incorporado la educación a distancia en sus Estatutos en el período 2014-2020, pre pandemia, han avanzado mucho más en sus competencias que las que no lo hicieron o lo hicieron parcialmente como la UNI. Porque en el caso de la UNI la educación a distancia fue considerada en el Estatuto para los Diplomados y los Cursos Libres, que, curiosamente, son generadores de recursos directamente recaudados. 


(continuará)

martes, 28 de diciembre de 2021

LA EDUCACIÓN VIRTUAL EN LA UNI CON EL COVID19 (I)

 En un par de semanas culmina el semestre académico 2021 II, el cuarto semestre que se desarrolla "a distancia" en la UNI desde junio del 2020. Más de 1000 estudiantes están por completar el 40% de su formación profesional bajo esta "modalidad" de educación y cientos de ellos nunca han estado presencialmente en la UNI. A estas alturas bien vale la pena intentar un balance de lo hecho.


Una primera conclusión es que no hemos desarrollado ninguna educación virtual y nos hemos limitado a "virtualizar la presencialidad". Recuerdo en una de las primeras reuniones ZOOM que tuvimos entre colegas amigos, la honesta intervención de uno de ellos que, creo, puede ser válida para muchos: "compré una pizarra blanca, la tengo frente a mi computadora, pongo la videoconferencia y, listo, hago mi clase como siempre la hacía". La tecnología de tiza-pizarra-saliva pero ahora virtualizada.

¿Cuán extendida está esta virtualización de la presencialidad? Lamentablemente no se cuenta con información sistematizada. La educación remota, virtual o a distancia, como quiera llamársele, no es necesariamente, una alternativa, un sustituto  de la educación presencial; se ha presentado más bien como un complemento. Mi propia experiencia, de muchos años, es la educación semipresencial o híbrida, donde el empleo de plataformas virtuales da soporte a la presencialidad. La presencialidad está limitada al tecnología de tiza-pizarra-saliva, sincrónica, de tiempo real con los estudiantes, y complementada con materiales académicos en almacenes virtuales y con actividades asincrónicas que incluyen parte de las evaluaciones de cada curso.

Pero esta semipresencialidad era una forma de educación espontánea que algunos ¿cuantos? en la UNI llevamos adelante hasta antes de la presencia de la pandemia a comienzos del 2020. Una semipresencialidad inspirada en la experiencia, primero no querida y luego promovida, por el MIT.


Se trata del OCW, open course ware del MIT, que nació en abril del 2001, hace poco más de 20 años. Fue una experiencia revolucionaria. El MIT que es una de las mejores, sino la mejor, universidad a nivel mundial, descubrió que varios de sus profesores empezaron a publicar los materiales académicos de sus cursos en la web, la misma web que ya se había socializado mediante los blogs que permitieron que, literalmente, cualquiera podía tener su sitio web, sin la necesidad de tener algún dominio de lenguajes de programación. Y el solo hecho que profesores del MIT publicaran sus materiales académicos en la web, incluyendo, por ejemplo, presentaciones, prácticas y exámenes, permitió que cualquiera en el mucho tenga acceso a cómo se lleva adelante un curso en el MIT. Y al MIT no le gustó, hasta que terminó entendiéndolo y promovió su desarrollo logrando que otras universidades de prestigio mundial se incorporarán al proyecto. El Open Course Ware abrió sus cursos a todos los estudiantes y todos los docentes de todo el mundo¡




Y en la UNI logramos incorporarnos pero... sin ningún apoyo. Nunca entendieron la importancia de este proyecto salvo los estudiantes. Gracias a ellos el proyecto pudo funcionar unos meses y luego murió. 

Es probable que a partir de la breve y humilde experiencia del OCW en la UNI se llegara a comprender la importancia del Aula Virtual como plataforma de soporte a la presencialidad. Desde ese momento la UNI cuenta con un plataforma MOODLE y algunas facultades también la han implementado. Pero es solo un recurso, una herramienta digital, que el docente puede emplear o no. 

El año 2014 es importante para las Universidades del Perú porque surge la nueva ley universitaria, la 30220. Esta ley en su artículo 39 establece por primera vez en la historia de la Universidad Peruana la modalidad de estudios a distancia. 


La modalidad presencial ya no es exclusiva; ahora se considera la modalidad semipresencial y la modalidad a distancia o virtual. En el caso de la modalidad a distancia, el Art. 47 exige que cuenten con los mismos estándares de calidad que la modalidad presencial y fija un límite máximo: no más del 50% del total de la carrera puede llevarse adelante mediante esta modalidad y la modalidad misma tiene que ser autorizada por la SUNEDU.

En consecuencia el Estatuto de cada Universidad ha tenido que ser modificado para adecuarse a la nueva Ley. ¿Qué porcentaje de la modalidad a distancia fue establecido en el Estatuto de la UNI?

Sí, 0% es el porcentaje de créditos que se pueden llevar en la modalidad a distancia en la UNI. La Asamblea Universitaria elegida para reformar el Estatuto y adecuarlo a la Ley estableció ese porcentaje en diciembre del 2014. Buscamos conversar con algunos Asambleístas, particularmente de la FIEECS pero también con asambleístas de otras facultades, todos nos dijeron que estaban de acuerdo pero que había que debatir qué porcentaje era el más eficiente y lo encontraron: CERO.

Entonces se perdieron seis años hasta que llegó el COVID19. Si ningún curso podía dictarse en la modalidad a distancia, ningún docente tenía que ser capacitado en esa modalidad, ninguna plataforma tenía que ser preparada para esa modalidad, ninguna herramienta para videoconferencias en tiempo real tenía que ser implementada. El COVID19 encontró a todos con los pantalones en el suelo. Y la mejor (¿mejor?) respuesta fue la virtualización de la presencialidad¡

(continuará)