La pandemia del COVID19 aparece a fines del 2019, en diciembre en China. En el Perú la velocidad creciente de la primera ola obliga al gobierno de Vizcarra a implementar el "aislamiento social obligatorio", la cuarentena, el 15 de marzo del 2020. Las universidades, públicas y privadas, no iniciaron actividades hasta el mes de junio de ese año y de manera remota. La modalidad no presencial fue habilitada por la SUNEDU de manera extraordinaria.
Desde esa fecha las universidades han desarrollado hasta cinco semestres académicos, 50% de la gran mayoría de carreras profesionales, en una modalidad para la que no contaban con la licencia respectiva y, en consecuencia, sin preparación adecuada.
Para el sexto semestre, se terminó esta autorización extraordinaria y las universidades han tenido que reiniciar clases bajo la modalidad para la que estaban autorizadas: la presencial. Cinco semestres bajo una presencialidad virtualizada y un semestre de retorno a la vieja presencialidad, la modalidad de tiza, pizarra y saliva (TPS).
En la UNI, por ejemplo, el retorno a la vieja presencialidad es total o debería serlo. Se han emitido resoluciones restableciendo las mismas características de la vieja presencialidad. La tecnología de TPS volvió para quedarse. Los tibios pasos desarrollados hace una década por emplear las TICs en el proceso de enseñanza aprendizaje se han quedado anclados en el Aula Virtual, convertida ahora en un repositorio académico digital.
Cinco semestres de enseñanza remota quedaron atrás. ¿El COVID19 quedó atrás? Ojalá, pero las noticias en Europa y recientemente en China, parecen demostrar lo contrario. Las últimas dos semanas en el Perú, también parecen decir lo mismo: la velocidad del contagio se ha incrementado mucho y parece que se inicia una quinta ola. De acuerdo con Juan Carbajal, la quinta ola ya se viene presentando en Lima, Lima Provincias, Callao y Loreto (data registrada al 8 de noviembre pasado).
¿Puede terminar la presencialidad y retornar la virtualidad con una quinta ola? No podemos más que especular. En la cuarta ola, si bien la tasa de contagio fue más alta que las anteriores, los síntomas han sido menores, y menores también las tasas de hospitalización, UCI y fallecimientos. La razón parece ser simple: los niveles alcanzados de vacunación. Pero no puede descartarse un retorno a la virtualidad porque la presencialidad genera una externalidad negativa con el COVID19.
La cuarentena fue la primera respuesta a la presencia de una externalidad negativa en las Universidades frente al COVID19. Con la presencialidad, un estudiante contagiado contagia a un estudiante no contagiado. Con la cuarentena la modalidad remota elimina el contagio a terceros. ¿Cuál es la tasa de contagio en las Universidades luego del retorno a la presencialidad? Lamentablemente no contamos con información estadística suficiente.
El retorno a la presencialidad no ha sido autorizado de manera explícita por la SUNEDU. Lo que la SUNEDU ha autorizado es el retorno a la modalidad licenciada antes de la pandemia. Y la modalidad licenciada antes de la pandemia fue, mayoritaria, sino exclusivamente, la modalidad presencial.
Pero después de cinco semestres con modalidad remota ¿todas las Universidades con licencia presencial retornaron a la presencialidad? Sí y no. Todas retornaron a su modalidad licenciada, que en la gran mayoría sino en todas, fue la presencial. Pero algunas solicitaron la modificación de su licencia institucional por una modalidad diferente: la no presencial.
En breve: la COVID19 parece haber generado el incentivo suficiente en algunas universidades, para modificar la modalidad presencial por la modalidad en la que estuvieron trabajando durante cinco semestres. Son pocas, pero son.
Veamos el caso de la Universidad de Ingeniería y Tecnología, Universidad Privada. La UTEC tuvo el acierto de iniciar el cambio de su licencia institucional poco antes de la pandemia. La UTEC está licenciada desde el año 2016. Entre septiembre y noviembre del 2019, la UTEC solicitó modificar su licencia a semipresencial para tres nuevos programas: Negocios Digitales, Ciencia de Datos y Sistemas de Información. Dice SUNEDU, en la resolución que le concede la modificación de su licencia, el 21 de agosto del 2020, que "el modelo blended de la UTEC (...) constituye una realidad que está siendo implementada como necesidad frente a la situación actual que estamos viviendo". ¿Cuál es esa situación en agosto del 2020? el COVID19.
Las herramientas con las que cuenta UTEC para su modalidad semipresencial, de acuerdo con la SUNEDU, son: su plataforma digital, CANVAS, su plataforma de videoconferencias, ZOOM, y el programa TURNITIN, para identificar la presencia de plagio. UTEC apostó por las TICs antes de la pandemia y recibió su licencia en medio de la pandemia. !Felicitaciones¡
Otras universidades siguieron el mismo camino. Licencia no presencial para nuevos programas: La Universidad Autónoma del Perú, en diciembre del 2020; la Universidad San Ignacio de Loyola, en mayo del 2021; la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas, en noviembre del 2021; la Universidad Tecnológica del Perú, en diciembre del 2021; la Universidad Católica de Santa María, en mayo del 2022; la Universidad Autónoma del Perú, en mayo del 2022; la Universidad ESAN, en agosto del 2022. Para cambios de su licencia a licencia no presencial: la Universidad Tecnológica del Perú, en septiembre del 2022; la Universidad Peruana de Ciencia Aplicadas, en septiembre del 2022 y la Universidad Privada del Norte, en octubre del 2022.
Todas son Universidades Privadas. Ninguna Universidad Pública. ¿Los incentivos del COVID19 han sido virtuosos para las universidades privadas y perversos para las universidades públicas?