Desde la elección del nuevo rector de la UNI se han generado una serie de cambios en las autoridades centrales de la universidad. Algo que se puede considerar lógico si se tiene en cuenta que las elecciones son para rector y vicerrectores, y la plana mayor de funcionarios tendría que adecuarse a las autoridades electas. Pero eso no ha ocurrido en la Oficina de Admisión. En esta oficina no se ha producido un cambio; se han producido dos cambios. Y los resultados del último examen de admisión no han sido los esperados. Veamos.
La alerta de que algo no estaba funcionando bien la dió la propia Oficina de Admisión. Los exámenes se desarrollaron el lunes 15, miércoles 17 y viernes 19 de agosto. Después de cada examen se publican los resultados. Esto ocurrió el lunes y el miércoles pero no el viernes. El viernes no se publicaron los resultados y la Oficina Central de Admisión comunicó que los resultados se publicarían el sábado 20. El comunicado no explica el por qué de la postergación. El comunicado se publicó en el facebook de la Oficina de Admisión a las 11:17 de la noche. ¿Qué pasó? Decir que se trataba de"fortalecer y consolidar los resultados del presente concurso", como aparece en el comunicado, no explica nada. Al contrario, lo envuelve en un manto de misterio. Se fortalece y se consolida lo que va bien, lo que va mal se tiene que cambiar. Y aquí cambió una tradición en la UNI, los resultados siempre se publican el mismo día de cada examen.
El sábado 20 de agosto, al medio día, la Oficina de Admisión lanza un segundo comunicado. Ahora sí explican la demora: se hizo una segunda calificación de la prueba de matemáticas debido a la "omisión de clave correcta en una de las preguntas".
En consecuencia, no se trataba de fortalecer ni consolidar, sino corregir un error. El mismo día, pero a las 4:54 de la tarde se publicaron los resultados generales del examen de admisión y la lista de ingresantes. Pero el lunes 22 de agosto, se publica un tercer comunicado, esta vez para actualizar la lista de ingresantes. Vale decir, el sábado había una lista de ingresantes y el lunes una diferente. Aquí, al parecer, no se cometió un error. Se tomó la decisión de aumentar el número de ingresantes. Postulantes que el sábado no estaban en la lista de ingresantes, pasaron a la lista de ingresantes el lunes. ¿Por qué? Leamos el comunicado:
La actualización de la lista de ingresantes no es tal. Actualizar significa considerar una nueva versión, superior y/o corregida de la versión anterior. Para actualizar se tiene que haber definido, previamente, que la lista de ingresantes inicial estaba desactualizada. ¿Qué desactualiza la lista inicial? Que la lista inicial no habría considerado "los efectos de la crisis sanitaria". Debido al COVID-19 la Oficina de Admisión decidió ampliar el rango de ingresantes (¡¡!). ¿Cómo así la crisis sanitaria afecta la lista de ingresantes si en los procesos anteriores de admisión, dentro de la crisis sanitaria, no se hizo ninguna actualización?
El examen de admisión 2022-1, presencial, fue el 1, 3 y 5 de marzo. El examen exigió un mayor esfuerzo por parte de la Universidad porque se organizó a los postulantes en dos grupos, mañana y tarde. En términos prácticos, se administraron dos exámenes. El examen de admisión 2021-2 fue virtual y fue la primera vez que la Universidad aplicaba esta modalidad. El examen fue el 9, 11 y 13 de agosto. En estos exámenes la universidad respondió al reto de la pandemia: primero con un examen virtual y segundo con un examen presencial en dos turnos. Fueron buenas respuestas. Y en ninguno de estos exámenes se modificó la lista de ingresantes "considerando los efectos de la crisis sanitaria".
El comunicado del 22 de agosto termina afirmando que la ampliación de la lista se realizaría "respetando estrictamente el orden de mérito de los postulantes". No podía ser de otra manera. La lista final de ingresantes incluyó a la lista inicial, la de los postulantes que ganaron su vacante por mérito, es decir aprobando el examen de admisión con al menos la nota aprobatoria mínima de 11 en la escala vigesimal. Y la Comisión de Admisión decidió "actualizar" esa lista con los postulantes que alcanzaron una nota menor a 11 y lo hicieron "considerando los efectos de la crisis sanitaria" (?). La Comisión modificó la nota mínima aprobatorias fijándola por debajo de 11.
¿Quién tomó esta decisión? La Comisión de Admisión. ¿Tiene la Comisión de Admisión la facultad para realizar este cambio?
El Reglamento de Admisión del concurso 2021-2 señala que el ingreso a la universidad requiere de la nota mínima aprobatoria de once (11).
Pero el Reglamento faculta a la Comisión a cambiar el Reglamento "según la situación extraordinaria que lo requiera". Y esta situación se enmarca en la "situación actual de emergencia de salud". Aquí se encuentra la explicación de lo que la Comisión llama, los efectos de la crisis sanitaria. El Reglamento de Admisión en su disposición final tercera dice, textualmente:
Lamentable este artículo. El Reglamento de Admisión 2021-2 es el mismo Reglamento del concurso de admisión 2021-1 que fue aprobado mediante RR 0083 de enero del 2021, durante la gestión de la Rectora Dra. Luz Izaguirre. Y el Reglamento de Admisión del 2020-1, durante la gestión del Rector Alva tiene el mismo art. 16 con la nota mínima aprobatoria de 11, pero no tiene la disposición final equivalente, porque fue aprobado en diciembre del 2019, cuando todavía no teníamos la "crisis sanitaria".
Al parecer la crisis sanitaria ha sido una buena excusa para que la Comisión de Admisión tome las decisiones que quiera. No tenemos información oficial de las notas mínimas y máximas de ingreso en este último concurso. Pero confiamos en los datos publicados por el Centro de Estudiantes de Ingeniería Civil. En este cuadro se aprecia la nota máxima y la mínima por cada una de las 29 carreras que ofrece la UNI.
La nota mínima aprobatoria más baja para alcanzar una vacante fue de 7.011. Esta fue la nota mínima con la que algunos postulantes ingresaron a Ingeniería Química o Ingeniería Sanitaria.
¿Por qué ampliar el rango de ingresantes? La respuesta es muy sencilla: con la nota mínima aprobatoria de 11 la oferta de vacantes es mayor a la demanda. Hay un excedente de vacantes y para cubrirlas la Comisión decidió reducir la nota mínima aprobatoria.
Asumiendo que el examen tuvo el mismo nivel de dificultad que en exámenes anteriores, la Comisión parece concluir que el problema está en la demanda. ¿La oficina de admisión presume que el bajo rendimiento de los postulantes es el resultado de la virtualidad de los estudios en los colegios y las academias de preparación de los dos últimos años, como consecuencia de la pandemia? ¿Este sería uno de los efectos de la crisis sanitaria? Es posible. Pero no se pueden ni deben tomar medidas drásticas como la ampliación de vacantes por la desesperación de cubrir vacantes. La facultad extraordinaria que se le otorgó a la Comisión de Admisión ha sido empleada abusivamente. En la práctica ha sido un incentivo perverso. Se favorece a los que se esforzaron menos y desincentiva a los que se esforzaron más.
De otro lado, si la hipótesis propuesta aquí, responsabilizando a la virtualidad en el ámbito escolar, es válida, también tendría que ser válida para la universidad. ¿Los cinco semestres virtuales han sido eficientes? ¿El retorno a la presencialidad tiene que ser el abandono de la virtualidad? ¿La UNI no debe desarrollar un modelo híbrido en base a la experiencia alcanzada en los cinco semestres pasados?
Necesitamos una explicación. No basta con exponer una generalidad como la de los efectos de la crisis sanitaria sin precisar nada. Se debe eliminar la facultad que el Reglamento le reconoce a la Comisión de Admisión. ¿Qué dice el Consejo Universitario? ¿Qué dice la Asamblea Universitaria?















