viernes, 15 de abril de 2022

¿ELIMINAR EL IGV A LOS PRODUCTOS BÁSICOS?

La alta inflación en la canasta básica, ha empujado al gobierno de Pedro Castillo ha pensar en varias alternativas para devolver varios productos de la canasta básica a las manos de la población más pobre. Finalmente la única que va a poner en marcha es la eliminación del IGV. Pero todo indica que esta medida no va a dar los resultados deseados.

Consideremos primero el impacto de la reducción o eliminación del IGV sobre cualquier producto, en términos del IGV que pagan las empresas. 

El cuadro de abajo muestra, a la izquierda, la situación inicial cuando el impuesto aplica al que vende y a lo que compra para vender. Y el del  centro, es el caso cuando el impuesto aplica a lo que se compra pero no a lo que se vende.



En el primer caso, al comprar se paga un IGV de 540 y al vender se cobra un IGV de 900. ¿Cuánto tiene que pagar la empresa a la SUNAT? 900-540=360. Los 540 soles del IGV que ha pagado cuando compra es CRÉDITO FISCAL.

En el segundo caso no se paga IGV al comprar y tampoco al vender y el pago a la SUNAT es cero. En el cuadro de la derecha, el tercer caso, se paga 540 de IGV cuando se compra y no se paga cuando se vende. En este caso la empresa termina pagando a la SUNAT 540 cuando antes, gracias al crédito fiscal pagaba 360 soles. 

A las empresas no les conviene la eliminación del IGV salvo que se aplique tanto a las compras como a las ventas, o se aplique a las compras pero se mantenga el crédito fiscal. Este problema ha sido tan evidente que el MEF está elaborando una lista de los insumos de los productos básicos que pueden emplearse como crédito fiscal. La idea, bastante obvia, es que el crédito fiscal se emplee en el caso que las compras se orienten a los insumos principales del producto que luego se va a vender.

Si se aplica el crédito fiscal a la compra, en el ejemplo del cuadro de arriba los 540 soles del IGV, y no se paga el IGV en la venta, a la empresa se le retornan los 540 soles y SUNAT no recibe nada. 

Pero la eliminación del crédito fiscal no es el único problema de esta norma y ni siquiera el más importante. El objetivo de la norma es la reducción del precio de los productos de la canasta básica. Ya los productos no incluyen el faisán, ni la gallina de guinea, etc. Se trata solo de cinco productos: pollo, huevos, azúcar, fideos y pan, y la exoneración va solo hasta julio. ¿Por qué?

Considerando el crédito fiscal, el costo para el Estado es enorme. Mantener la exoneración el resto del año generaría un forado enorme que afectaría el funcionamiento del gobierno. Ahora la norma aprobada aplica desde el 1 de mayo hasta el 31 de julio

Si de un lado el precio se reduce porque no se paga el impuesto, de otro lado el no pago del impuesto reduce los ingresos tributarios que son los que financian el gasto social, que es el gasto orientado precisamente para la población más pobre, que es la que no podía enfrentar el incremento de los precios. Es decir, se mejora la situación de la población objetivo empeorando la situación de la población objetivo. Esperemos que el saldo final sea positivo para la población de menores recursos.

¿La eliminación del IGV es la mejor alternativa a este problema? Pareciera como que la aplicación del IGV fuera la causa del problema y, en consecuencia, su eliminación, la solución. No es así. El orígen del problema es externo.

El problema no es el IGV el problema es la elevación del precio de los productos que forman parte de la canasta básica familiar y que afecta a la población de menores recursos. La elevación de estos precios afecta mucho menos a la población de mayores recursos. Si el problema afecta a un grupo poblacional específico la solución debería de orientarse a este grupo.

Pero no es así. Por ejemplo, quienes compran el pan de las panaderías de Wong y Plaza Vea, están acostumbrados a pagar 50 centavos por el pan más barato. Eso es dos por un sol. Al otro lado las panaderías populares vendían el pan a 5 por un sol. Que el pan popular suba hasta 40 centavos la unidad no afecta en nada a los clientes de Wong y Plaza Vea que nunca compran el pan popular. Si el gobierno decide rebajar el precio del pan popular mediante la eliminación del IGV, beneficia a todos, a los que no podían pagar un precio alto y a los que siempre pagaron un precio alto.

Esto es más obvio en el caso de productos más homogéneos como el azúcar. Así, el gobierno "de izquierda" decide reducir los ingresos del Estado y, en consecuencia reducir los presupuestos de gasto social para los más pobres, mientras subsidia a quienes cuentan con los recursos suficientes para comprar pan, huevos, fideos, pollo y azúcar. 


Cuando se tuvieron que tomar medidas drásticas para enfrentar la pandemia, los bonos ayudaron mucho y ayudaron a quienes más sufrieron durante los meses del encierro. Fue una política que se focalizó en los que más lo necesitaban. La reducción de impuestos no cumple ese rol. Ayuda al que más tiene y al que menos tiene y todo a costa de los ingresos tributarios. ¿Por qué orientar ingresos del Estado a quienes no lo necesitan?

Y al revés, ¿por qué en lugar de eliminar los impuestos no se aumenta, por ejemplo, el impuesto a la renta, el impuesto a la riqueza?. ¿Por qué en lugar de reducir los ingresos del Estado no se aumentan?


  

1 comentario:

  1. Lo que no comparto del artículo son las opiniones. Aumentar el impuesto a la renta en un contexto como el actual de estancamiento de inversiones, baja en la califiación de riesgo, disminución en la proyección de indicadores económicos, inestabilidad social y polítca, realmente es contraproducente. El Gobierno no sabe administrar de forma eficiente su presupuesto, hay poca ejecución y resulta que el problema es que ¿hay pocos ingresos?

    ResponderEliminar