La UTP tiene 44 programas de bachillerato, la UNI 29. La UTP tiene 8 programas de Maestría, la UNI 46. La UTP no tiene programas de segunda especialidad, la UNI 13. La UTP no tiene programas de doctorado, la UNI tiene 14.
El 85% de todos los programas de la UTP son de antegrado mientras que el 28% del total de programas de la UNI son de antegrado. La UTP ha orientado su estrategia al antegrado, la UNI al posgrado.
Los programas de la UTP, de antegrado y de posgrado, son financiados por los estudiantes de la UTP. Los programas de antegrado de la UNI son financiados con recursos ordinarios del Gobierno Central (RO) y los programas del posgrado son financiados por los estudiantes (generando recursos directamente recaudados, RDR).
Los RO que financian el antegrado en la UNI son los que permiten que la educación universitaria del antegrado, sea gratuita. Pero los estudios del postgrado, segunda especialidad, los diplomados y los cursos libres no son gratuitos.
La UTP es una Universidad privada societaria, es decir, una universidad con fines de lucro que ha orientado su actividad al antegrado. La Universidad estima que la inversión en antegrado es rentable.
La UNI, destina 29 programas al antegrado y 73 a la segunda especialización , maestría y doctorado. 29 programas reciben RO, 73 programas de postgrado además de diplomados y cursos libres generan RDR. ¿La orientación al posgrado es una orientación con fines de lucro? No. Sin embargo estos recursos llegaron a representar el 11.4% del total del presupuesto de las universidades públicas el año 2020 y considerando solo las universidades públicas de Lima y Callao esta cifra creció al 28.3%. En el caso de las universidades de la costa, sin Lima y Callao, la cifra es 15.3%, es 14.6% en la sierra y 12.4% en la selva.
Pero el caso de la orientación de los programas académicos al posgrado no es una característica propia de la UNI. San Marcos , por ejemplo, cuenta con 320 programas licenciados. El 21% corresponden al antegrado, el 79% de los programas son del posgrado. La UNALM tiene el 25% de sus programas en el antegrado; 75% son del postgrado. La UNAC el 23% antegrado; 77% posgrado, la Federico Villareal el 26% antegrado, 74% posgrado. Un caso muy singular es el de La Cantuta que tiene el 65% de sus programas en el antegrado y solo el 35% posgrado.
Fuera de Lima, en Arequipa, la UNSA tiene el 25% de sus programas en el antegrado; 75% en el posgrado. En el Cusco, la UNSAAC el 40% en antegrado y el 60% en posgrado; en La Libertad, la UNT tiene el 19% en antegrado y el 81% en posgrado, y en Puno, la UNAP tiene el 27% en antegrado y 73% en posgrado.
Queda claro que la orientación de las más importantes universidades públicas es hacia el posgrado, un producto que se vende, antes que al antegrado, un producto gratuito. (Los datos presentados aquí provienen del último informe de la SUNEDU que pueden obtener aquí y del portal de la SUNEDU TUNI)
Pero no se trata de servicios educativos alternativos, porque los programas de posgrado tienen como requisito los programas del antegrado. En la universidad el posgrado tendría que ser el segundo piso. Y el segundo piso es imposible sin el primer piso. Pero la oferta de programas de postgrado no se orienta principalmente a los egresados del antegrado de la misma universidad. El "cliente" principal no está en la "casa", está en la "casa" y en todas las otras "casas". Así, el posgrado en términos prácticos es una unidad académica independiente generadora de RDR.
La gratuidad del antegrado genera un alto nivel de demanda que a su vez demanda mayores recursos. Estos recursos han venido creciendo año tras año. En el gráfico que sigue se aprecia el fuerte crecimiento del gasto público en las universidades y en el siguiente, la evolución del presupuesto por estudiante.
El presupuesto para las universidades ha crecido a una tasa de 8.16% anual, muy por encima de la inflación anual del período que inicia el 2010 y termina el 2020. Expresado en términos del presupuesto por estudiante de antegrado, éste ha crecido a una tasa del 5.071% en el período del 2017 al 2020, también por encima de la inflación. En consecuencia, se aprecia que a medida que se incrementa la demanda se incrementa también el presupuesto público.
Pero el presupuesto de las universidades no solo considera los RO, también considera los RDR.
Pero ¿cuál ha sido el comportamiento del presupuesto (el ingreso) de las universidades privadas? Veamos el grafico que sigue.
El año 2018 sus ingresos fueron de 6918.1 millones de soles, 2.13 veces el presupuesto de las universidades públicas el mismo año. En Lima el ingreso fue de 4585.2 millones de soles, un 40% mayor que el presupuesto de todas las universidades públicas el mismo año.
La conclusión es simple. Las universidades privadas, si bien están reguladas, venden sus servicios en el mercado. Las universidades públicas no, hasta que empezaron a vender sus servicios en el mercado generando ingresos que representan el 28.3% de su presupuesto en Lima y Callao y el 11.4% en todo el país (¡¡!). Las universidades públicas se están privatizando.
¿Qué es lo que se puede vender y qué es lo que no se puede vender? Esta parece ser la pregunta que se hacen los gestores universitarios. El antegrado no se puede vender. Todo lo demás siempre es posible.
Por ejemplo, competir deslealmente con las academias. El procedimiento es sencillo. Los que no pueden pagar la academia de la universidad tienen el examen regular, los que pueden pagar la academia de la universidad tienen un examen diferente y acceso a vacantes propias, en la mayoría de los casos, el 30%. La universidad prepara a los postulantes, les reserva vacantes y ella misma les administra los exámenes para distribuir esas vacantes. En las universidades, públicas o privadas, por cada ingresante hay 2 postulantes en promedio. Pero en las universidades públicas hay 6.
Luego vienen los cursos cortos, los diplomados y los programas de postgrado.
No queremos sostener que no se deban desarrollar actividades generadoras de RDR. Pero si la atención a estas actividades tiene el costo de reducir la atención a las actividades en el antegrado, el costo real sería muy elevado.
Para la SUNEDU el logro del licenciamiento está marcado por el cumplimiento de la condiciones básicas de calidad, las CBC. Las CBC se aplican a los programas de las universidades y miden 9 dimensiones: gestión, pertinencia de la oferta, infraestructura y equipamiento, líneas de investigación, personal docente, servicios educacionales básicos, mediación e inserción laboral y transparencia.
Como consecuencia del incumplimiento de las CBC tres universidades públicas no lograron el licenciamiento. Dos de ellas incumplieron 7 de las 8 CBC y la tercera incumplió 6 de las 8 CBC. Posteriormente una de estas universidades logró obtener el licenciamiento. Pero no fueron estas tres universidades públicas las únicas que incumplieron las CBC.
Para lograr el licenciamiento las universidades, públicas y privadas, tuvieron que desistir de programas académicos que no cumplían con las CBC. Un total de 3243 programas fueron eliminados. En el caso de las universidades públicas, se eliminaron 2359 programas. En el caso de las universidades privadas se eliminaron 884 programas. Por cada programa eliminado de una universidad privada, se eliminaron 2.67 programas de una universidad pública.
Si se tiene en cuenta que la matrícula en el antegrado el año 2020 en las universidades privadas fue de 880,500 y en las universidades públicas 464,000, se puede entender que el problema con las CBC afecta más a las universidades públicas que a las privadas. En las universidades públicas el problema de la calidad de la educación es un problema que debe tener la prioridad tanto del gobierno, con recursos, como de la universidad, orientando sus esfuerzos al antegrado antes que al posgrado.







Los RDR deberían servir, de una parte, para hacer algo de subsidios cruzados en soporte al pregrado, y otra parte para generar fondos para solventar las becas para el Doctorado, que entiendo es el modelo americano.
ResponderEliminarAlfonso Chang