En este blog hemos venido analizando el comportamiento de las notas promedio finales por escuelas en el período 2012-2022, 11 años, 22 semestres académicos y dos subperíodos con diferentes modelos de enseñanza. El subperíodo que va del 2012-1 y termina el 2019-2, y el sub período que va del 2020-1 y termina el 2020-2. El primer subperíodo corresponde a la vieja presencialidad, la modalidad TPS (tiza, pizarra, saliva). El segundo sub período corresponde a la presencialidad virtualizada, a la que algunos, presuntuosamente, llaman virtualidad; es el sub período donde la misma clase presencial se desarrollaba mediante videoconferencias en tiempo real.
El rápido contagio del virus, su alta morbilidad y mortalidad y la ausencia de vacunas, obligaron a suspender las clases presenciales y reemplazarlas por las remotas. En la UNI, el semestre 2020-1, que debía iniciar en marzo, inició tres meses después, en junio. Durante cinco semestres, la mitad de una carrera en cualquier escuela, los estudios no fueron presenciales. ¿Qué pasó con las notas?
En el cuadro de la izquierda se puede apreciar la nota promedio final por escuela, registrada en ORCE, en los últimos 22 semestres, del semestre 2012-1 al semestre 2022-2, en términos de notas aprobatorias o desaprobatorias. Los semestres con notas promedio finales desaprobatorias, obtenidas por cada una de las 28, de las 29 (1) escuelas de la UNI, están ordenadas de menor a mayor.
La que aparece en el número 1, la escuela de Matemática, ha obtenido notas desaprobatorias en 17 de los 22 semestres estudiados. Junto con matemática, las escuelas de Telecomunicaciones, Textil, Electrónica, Eléctrica y Naval, registran notas promedio finales desaprobatorias en, al menos 12 de los 22 semestres del período bajo estudio.
Es importante relievar el caso de las escuelas de Ing. Ambiental, de Minas, de Petróleo y Gas Natural, de Geológica y de Petroquímica, que no registran notas promedio finales desaprobatorias en los 22 semestres. Es decir, registran notas promedio finales aprobatorias en los 22 semestres.
Estos resultados cambian si separamos el período de estudio en dos sub períodos, diferenciados por el modelo de enseñanza aprendizaje. El primer subperíodo es el de la vieja presencialidad. Va del semestre 2012-1 al 2019-2. Y el segundo es el de la presencialidad virtualizada. Va del semestre 2020-1 al 2022-2. (2)
Es un resultado muy interesante. Durante la presencialidad virtualizada se registraron notas promedio finales aprobatorias en el 93% de las escuelas. Da la impresión que, al abandonar la vieja presencialidad y sustituirla por la presencialidad virtualizada, la probabilidad de aprobar un curso se incrementó significativamente. ¿Por qué?
Para algunos el plagio puede ser una explicación. Con una presencialidad virtualizada, es muy probable que las evaluaciones han seguido teniendo las mismas características que se aplicaban durante la presencialidad. Los docentes, en general, no estaban capacitados para evaluaciones en entornos virtuales sincrónicos y asincrónicos. Esto puede haber debilitado el rigor de las evaluaciones, además de haber incrementado la oportunidad del plagio.
En este blog hemos comentado los cambios que algunas facultades aprobaron en base al prejuicio del plagio. El punto de partida fue reconocer el incremento de las notas promedio. Y se decidió por una fórmula de examen "escrito" en tiempo real y con supervisión visual de cada estudiante. Pero el resultado siguió siendo el mismo para todo este subperíodo.
Analicemos el subperíodo de la vieja presencialidad. El gráfico de la izquierda muestra los resultados.
Se puede apreciar que 5 de las 28 escuelas obtuvieron notas promedio finales aprobatorias durante los 16 semestres de este subperíodo. Se trata de las escuelas de Ing. Ambiental, de Minas, de Petróleo y Gas Natural, Geológica y Petroquímica.
A estas escuelas se les puede sumar las de Metalúrgica, Industrial y Civil, que registran solo un semestre con notas promedio final desaprobatorias.
Las escuelas con mayor número de semestres que registran notas promedio finales desaprobatorias son las de matemática e Ing. Textil.
A las escuelas que les fue relativamente bien en el subperíodo de la vieja presencialidad les fue bien en el subperíodo de la presencialidad virtualizada. Pero también a las que no les fue bien, les fue bien durante la presencialidad virtualizada. En consecuencia las escuelas "jaladoras" y las "no jaladoras" son neutras frente a la presencialidad virtualizada. A todas, parece, que les ha ido bien.
Sin embargo las notas solo reflejan que durante la presencialidad virtualizada el promedio final por escuela aumentó y aumentó significativamente desde el primer semestre de ese subperíodo.
Para tener una mayor claridad en relación a este descubrimiento, vamos a analizar el comportamiento de las notas promedio finales por escuela, en los dos últimos años de la vieja presencialidad: del 2018-1 al 2019-2. Los cuatro cuadros que siguen grafican ese comportamiento:
En todos los casos se aprecia, para el conjunto de las 28 escuelas, que las notas se mueven muy cerca de la nota mínima aprobatoria, 10 en la UNI. Los dos últimos años de la vieja presencialidad tienen esa característica común.
Pero ¿qué ocurre en los dos años siguientes? ¿qué ocurre cuando se cambia de la vieja presencialidad a la presencialidad virtualizada? Veamos el comportamiento de las notas promedio finales por escuela desde el semestre 2020-1 al 2021-2.
La diferencia de comportamiento es muy clara. Los dos últimos años previos al COVID19, las notas promedio finales por escuela fueron significativamente menores a las notas obtenidas durante los primeros cuatro semestres de la presencialidad virtualizada, modalidad incorporada por la emergencia sanitaria. ¿Agradecerle al virus la mejora en el rendimiento académico? Claro que no.
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(1) No se ha tomado en cuenta la escuela de Ciberseguridad de muy reciente creación
(2) La modalidad de enseñanza autorizada por SUNEDU para la UNI es de presencialidad. Debido al COVID19 SUNEDU autorizó la modalidad virtual de forma excepcional. En este blog preferimos emplear el término de presencialidad virtualizada, en lugar de virtualidad, porque se ha limitado principalmente, a clases mediante videoconferencias en tiempo real.
(3) El semestre 2022-2 tuvo un comportamiento híbrido, cursos presenciales y cursos virtuales. La obligatoriedad de la presencialidad se ha aplicado rigurosamente a partir del 2023-1.













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