| Presencia Virtual |
Queda claro que a fines de marzo del año pasado, lo único seguro era la suspensión de clases hasta el 3 de mayo. Pero la suspensión de clases presenciales continuaría y se convirtió en una obligación "la adaptación no presencial". Previamente, el 27 de marzo SUNEDU aprobó los criterios "para la supervisión de la adaptación de la educación no presencial, con carácter excepcional, de las asignaturas por parte de las universidades y escuelas de posgrado, como consecuencia de las medidas para prevenir y controlar el COVID 19". El punto de partida fue la identificación de los cursos pasibles de adaptación no presencial. Tarea que, entiendo, resultó fácil: todos los cursos que se dictaban presencialmente se debían adaptar virtualmente, quedando fuera, en algunos casos con costos muy altos, los cursos que demandaban laboratorios y/o actividades fuera del aula.
La norma establecía los requisitos necesarios para luego poder supervisar que se cumplieran las famosas CBC (condiciones básicas de calidad). No tengo ninguna información de si la UNI ha recibido alguna visita de supervisión.
Para las universidades que decidieron implementar la educación a distancia en el antegrado y en el posgrado, con los porcentajes menores o máximos establecidos por la Ley, la adaptación debe haber sido muy fácil.
Ellos han tenido que desarrollar sistemas basados en TIC para el empleo de plataformas de videoconferencias en tiempo real y aulas virtuales de soporte y desarrollado syllabus por curso para la modalidad a distancia, incluyendo las competencias y la rúbrica de las evaluaciones. Y algunas de esas universidades cuentan con esa experiencia desde fines del año 2014. Nos llevan hasta 6 años de ventaja. El problema para estas universidades ha sido solo extender la modalidad. Replicar su experiencia para los cursos presenciales exige menores plazos y menor inversión.
Pero este no fue el caso de la UNI. El diagrama que sigue pretende ilustrar los requisitos necesarios para la adaptación establecidos por la SUNEDU.
Aquí lo más importante parece ser los sistemas basados en TIC; es decir implementar las plataformas para las actividades sincrónicas y asincrónicas para configurar la oferta de cursos. Y desde el lado de la demanda, desde el lado de los Estudiantes, que ellos puedan contar con el hardware y la conectividad mínima necesaria. Contando con las TIC el siguiente paso es la capacitación de todos los actores, especialmente de los docentes.
La capacitación tenía que orientarse al entrenamiento mínimo para el uso de plataformas virtuales de soporte asincrónico (aulas virtuales) y de actividades sincrónicas (el sustituto de las clases presenciales).
Recuerdo la primera capacitación, 400 docentes en ZOOM y el expositor descubre que no podía compartir pantalla porque estaba como invitado. Tuvo que salir y volver a entrar. Al final de la reunión nadie sabía bien si la UNI contaba con cuentas ZOOM para todos. Por aritmética elemental era imposible que todos contaran con una cuenta y cada Facultad recibió apenas una docena de cuentas o infinitas cuentas de las gratuitas.
La plataforma de videoconferencia era la herramienta principal para virtualizar la presencialidad. Como era imposible que todos contaran con ZOOM se recurrió a otras alternativas. En unos casos el BBB, que fracasó estrepitosamente en la FIEECS, en otros casos se emplearon las cuentas gratuitas de ZOOM y se volvía a entrar cuando el tiempo mínimo se agotaba; otros buscaron sustitutos relativamente cercanos como el MEET, TEAM, o los de software libre como JITSI, y finalmente están quienes decidimos adquirir nuestra cuenta ZOOM.
Y algo muy parecido ocurre con la plataforma virtual de soporte de los cursos. A diferencia de las plataformas de videoconferencia donde se propuso ZOOM y no se cumplió con entregar una cuenta decente a cada docente, en el caso del aula virtual la capacitación de los docentes se orientó a varias alternativas de plataforma, todas ellas gratuitas.
El punto de partida fue MOODLE, pero también CLASSROOM y finalmente TEAMS. Nunca se mencionó a CANVAS que, curiosamente, es la plataforma de mayor velocidad de crecimiento en el mundo y que en los últimos años ha sido adoptada por varias universidades en el Perú como la USMP, la UTP, la PUCP y la USIL entre otras. Recuerdo que hace cuatro años logramos tener dos reuniones con el equipo de CANVAS por videoconferencia, una en México y la otra en EEUU, con el propósito que presenten su plataforma a la UNI. La reunión fue con el Decano de entonces de la FIEECS. Mucho entusiasmo pero luego... nada. Si el porcentaje de cursos en modalidad virtual es CERO a ninguna autoridad le interesan las plataformas virtuales.
Como con la plataforma de videoconferencia, ocurrió lo mismo con la plataforma del aula virtual, cada docente, cada escuela o cada facultad terminó adoptando la plataforma de su preferencia. En la FIEECS se instaló un servidor para trabajar con MOODLE. Trabajamos con MOODLE hasta que el administrador decidió confesar que el editor de ecuaciones era gratuito solo por el primer año. El costo para mí fue perder el 40% de mi Banco de Preguntas. Entonces regresamos a trabajar con CANVAS que es la plataforma con que trabajamos los cursos semipresenciales de la FIEECS y que trabaja en la nube y es gratuita (free for teacher).
En mi caso, para virtualizar la presencialidad, el mix óptimo fue ZOOM+CANVAS+YOUTUBE. Zoom para las videoconferencias en tiempo real, Canvas como plataforma de soporte virtual y para las evaluaciones y Youtube para el almacenamiento de los videos. Desde junio del 2020 hasta hoy, cuento con 323 videos que registran la virtualización de la presencialidad desde el 2020 I hasta el 2021 II. Creo conocer cómo hemos adaptado nuestros cursos a la educación a distancia, pero no me queda nada claro cómo lo han hecho los demás colegas y cómo es que querían las autoridades que esto se haga.
Y esta falta de información es porque falta un elemento, que es fundamental para la adaptación. Es lo que SUNEDU llama la "ruta de aprendizaje".
(continuará)
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