Entre la población ocurre más o menos lo mismo. La aprobación de la gestión del Presidente, se ha convertido ráìdamente en desaprobación, incluso en los denominados bastiones Castillistas, como el Sur del Perú.
La encuesta de IPSOS El Comercio de enero, presencial, se aplicó el 13 y 14 de enero, antes de las entrevistas, y ya reflejaba una fuerte desaprobación de la población. Solo el 33% aprobaba su gestión y el 60% la desaprobaba. Considerando las encuestas mensuales desde agosto del 2021, la más alta aprobación se registra en septiembre y en octubre, con 42% y la más baja desaprobación se registró en agosto con 45%. Durante toda su gestión Pedro Castillo ha tenido más desaprobación que aprobación y el comportamiento de la desaprobación ha sido creciente, desde 45% hasta llegar a 60%. En casi todas las regiones la desaprobación fue mayor con excepción del sur, 56% aprobación frente a 37% de desaprobación. Considerando niveles socioeconómicos, la desaprobación es muy marcada en A, B, C y D y sólo en E se registra un 48% de aprobación frente a una desaprobación de 42%.
La encuesta del IEP La República de enero, telefónica a celulares, muestra casi los mismos resultados. Sólo el 28.9% aprobaba la gestión del Presidente y el 61.5% la desaprobaba. La más alta aprobación, 40%, y la más baja desaprobación, 42%, se registraron en septiembre. La desaprobación siempre fue mayor a la aprobación. En todas las regiones la desaprobación es mayor a la aprobación. En todos los niveles socioeconómicos la desaprobación es mayor a la aprobación.
Tanto IPSOS como el IEP, aplicadas antes de las entrevistas al Presidente, registran una alta desaprobación y una baja aprobación de la gestión. La desaprobación es 80% más alta que la desaprobación en la encuesta de IPSOS y es 113% más alta en la encuesta del IEP.
Queda claro que la alta desaprobación de Pedro Castillo no ha sido resultado del impacto de las primeras entrevistas y que puede haber influído en la tercera. En nuestra percepción las dos primeras encuestas, de Hildebrandt y de Lucar, no afectaron al Presidente. Pero en el caso de la entrevista de Fernando del Rincón el impacto negativo parece haberse registrado por CPI.
Una de las críticas recibidas por Pedro Castillo fue la de no conceder entrevistas; la percepción negativa de esta política lo llevó a convocar a Jaime Chincha, Mavila Huerta, Fernando Carvallo, Pedro Tenorio y Mónica Delta, con quienes se comprometió a brindar entrevistas en enero y cumplió, pero nunca les brindó una entrevista a ninguno de ellos. Decidió elegir en primer lugar a César Hildebrandt y en segundo lugar a Lucar.
Una decisión muy curiosa. Hildebrandt está precedido por una imagen no solo de periodista independiente; Hildebrandt tiene un fuerte carácter y ha tomado decisiones muy histriónicas frente a sus entrevistados o los propietarios de medios. Alguien a quien habría que tenerle miedo en una entrevista y más tratándose de Pedro Castillo que no tiene las competencias básicas para enfrentarse a un entrevistador curtido. ¿Cómo fue la entrevista? Hildebrandt mismo nos la cuenta: "No me arrepiento de haber tratado con el debido respeto al presidente de mi país."
¿Quiere decir que Fernando del Rincón no lo trató con el debido respeto? Hildebrandt continúa "Eso no me impidió hacerle las preguntas incómodas y a veces impertinentes que no pudo responder". Pero nunca ha precisado cuáles fueron esas preguntas impertinentes que el Presidente no pudo responder. Analizando la entrevista se aprecia que es un cuestionario que casi no tiene repreguntas. En este tipo de entrevistas las respuestas no tienen mayor importancia.
Hildebrandt montó en cólera cuando advirtió que su entrevista y la de Lucar fueron consideradas muy por debajo de la de Fernando del Rincón. Sostuvo que gracias a su entrevista obtuvo "un retrato desnudo del personaje, como lo reconocieron Rosa María Palacios y algunos otros colegas respetables"
Es decir, su entrevista fue buena porque así lo ha dicho Rosa María Palacios y otros periodistas respetables. Curioso método; en economía se llama falacia ad hominem. Como Rosa María Palacios reconoce que la entrevista de Hildebrandt fue una buena entrevista y ella es respetable, entonces la entrevista es buena.
La entrevista de Lucar no la consideramos como tal. Puede considerarse formalmente una entrevista, pero ha sido más una conversación de café entre amigos. La entrevista de Hildebrandt es extraordinaria si se la compara con la de Lucar y tal vez esto ha confundido a Hildebrandt y lo ha convencido de la veracidad de las opiniones de sus respetables colegas sobre su propia entrevista.
La opinión de Hildebrandt sobre el Presidente, a quien trató con el debido respeto, parece haber cambiado después de la entrevista de Fernando del Rincón. El mismo Presidente a quien se debe tratar con el debido respeto, es ahora un pobre diablo y, claro, a un pobre diablo no se le debe ningún respeto. ¿Por qué tan drástico cambio?
El viernes 28 de enero Hildebrandt dice sobre Pedro Castillo: "El Perú no merece que su Presidente se disfrace de pobre diablo. La ignorancia puede conmover. La indignidad solo produce rechazo". ¿Cuándo el Presidente se disfrazó de pobre diablo? Hildebrandt responde: "aquella noche de CNN". Es decir, la noche de la entrevista de Fernando del Rincón. Esa noche, dice Hildebrandt, el Presidente habló "como si ya hubiera renunciado". Pero Hildebrandt no pudo lograr el mismo resultado con su entrevista; no logró que Castillo se disfrace de pobre diablo. Solo la entrevista de Fernando del Rincón logró que Pedro Castillo se disfrace de pobre diablo.
En otras palabras, Hildebrandt reconoce el tremendo valor de la entrevista de Fernando del Rincón. Y ahora Hildebrandt va más allá, hoy, viernes 4 de febrero, tres días después de la juramentación del gabinete Valer, demanda la renuncia del Presidente.
Presumo que el lema de su semanario obedece, de un lado, a la terquedad de mantenerse en una posición y, de otro lado, a que dicha posición es la correcta y en consecuencia no tiene por qué cambiar. La expresión "en sus trece" nace en la edad media cuando se rompe el papado y surgen tres papas simultáneamente. Uno de ellos, Benedicto XIII mantuvo hasta su muerte la posición de ser el papa oficial de la iglesia. De allí la expresión.
Las entrevistas del Presidente tenían la pretensión de mejorar su posición en las encuestas que, como hemos visto más arriba, muestran una velocidad creciente de desaprobación de la gestión presidencial.
Mostrarse dispuesto al debate a través de entrevistas públicas, parecía ser una buena estrategia.Para ese cometido el Presidente escogió a dos periodistas nacionales y uno extranjero.
Hildebrandt fue el primero y prefirió tratarlo con el debido respeto. El segundo fue Lucar y lo trató con exagerada familiaridad y el tercero fue Fernando del Rincón quien decidió disfrazarse de periodista y de entrevistador y su entrevista, publicada por CNN en dos partes, fue demoledora.
Días después el gabinete se derrumbó, el Presidente juramentó un gabinete peor que el anterior, y en estos momentos se anuncia un mensaje a la nación.
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