De acuerdo con las cifras del MINEDU, la tasa de interrupción de estudios el 2019 II, antes de la pandemia, fue de 12.6%; para el 2020 I, con la pandemia, la tasa crece a 18.3%, y en el 2020 II bajó a 16.2% para llegar en el 2021 I a 11.5%. Esta tasa, del 11.5% es más baja que la tasa registrada antes de la pandemia de 12.6%. Para demandar el retorno a la presencialidad la Defensoría coloca las cifras al revés. La Defensoría termina su comunicado recomendando al MINEDU que se modifique la resolución vice ministerial 015-2022 que establece el retorno gradual a la presencialidad por la obligatoriedad de la presencialidad y la excepcionalidad de la virtualidad. Nuevamente pone los términos al revés. Defensoría desconoce que la virtualidad fue establecida en la Ley Universitaria desde el año 2014 y que gracias a la virtualidad en estos dos últimos años se ha podido brindar continuidad a los estudios universitarios.
domingo, 27 de marzo de 2022
¿RETORNO GRADUAL A LA PRESENCIALIDAD O ABANDONO DE LA VIRTUALIDAD EN LA UNI?
El Consejo Universitario aprobó ayer "unánimemente", la Directiva para la Adaptación Presencial, Semipresencial y Virtual del dictado y evaluación de asignaturas para el período académico 2022 I. Pongo entrecomillas que la aprobación fue unánime, porque nunca se votó este proyecto de directiva. El rector se limitó a preguntar si hay observaciones, nadie responde y entonces declara "aprobado por unanimidad". (Ver nuestro artículo del 11 de marzo pasado: No hay observaciones...¡ aprobado por unanimidad!)
Esta directiva es muy importante y su aplicación tendría que estar lista para dar inicio a las clases del primer semestre de este año que, de acuerdo con el calendario académico oficial, será el lunes 11 de abril.
Apenas se cuenta con doce días hábiles para que la directiva sea aplicada, algo prácticamente imposible, salvo que se aplique mínimamente. ¿Por qué? Porque la directiva no determina si los cursos se van a dictar en la modalidad presencial, semipresencial o virtual, pero determina que al menos el 15% de las horas de clases deben ser presenciales. El límite inferior es posible, el retorno al 15%, pero el límite superior es imposible. Lo más probable es que la virtualidad continúe y que se presencialicen todas las actividades de los cursos que, por su propia naturaleza, deben ser presenciales: laboratorios, talleres, trabajos de campo.
La directiva aprobada se parece mucho a las anteriores directivas para el modelo de enseñanza remota o virtual. Estrictamente hablando, no fue una modalidad virtual, sino más bien, una presencialidad virtualizada. Es decir, lo que antes se hacía de manera presencial, hasta el semestre 2019 II, ahora se hace mediante videoconferencias en tiempo real (2020 I y II y 2021 Iy II) y esto no es igual a educación virtual.
La directiva aprobada toma como punto de partida el art. 21 del DU 026 del 15 de marzo del 2020, que autoriza a las instituciones educativas en todos sus niveles a prestar el servicio educativo empleando mecanismos no presenciales o remotos. Es decir, la educación virtual mientras se mantenga la emergencia sanitaria. Y la emergencia sanitaria todavía se mantiene.
Dada la pandemia, se autoriza la educación virtual, el SUNEDU establece los criterios para la supervisión y cada Universidad emite la directiva como la que ayer aprobó la UNI. Pero esta directiva ya propone un cierto nivel de presencialidad. ¿Por qué? Porque a pesar que se mantiene la emergencia sanitaria, los niveles de contagio del COVID19 han bajado significativamente y el gobierno mediante la resolución viceministerial 015 2022 MINEDU del 8 de febrero pasado , ha aprobado las orientaciones para el retorno gradual a la presencialidad o semipresencialidad en las universidades.
A diferencia de las directivas anteriores, la UNI va a tener, el 2022 I, asignaturas que pasarán del modelo virtual al modelo presencial. El punto 6 de la resolución 015 2022 MINEDU establece que cada universidad define el modelo híbrido y el porcentaje de presencialidad que va a aplicar.
Definir el modelo face to face, semi face to face o virtual y el porcentaje del modelo face to face, debe encontrarse en algún lugar en la directiva. Veamos.
El capítulo III de la directiva está orientado a definir el modelo. El art. 11 establece que los cursos programados para el 2022 I se llevarán mediante modelos presenciales, híbridos (semipresenciales) o virtuales y que la identificación de los cursos "será efectuada por cada facultad".
Este artículo expresa una voluntad y no determina nada. En la UNI el único modelo licenciado por SUNEDU es el presencial. A pesar que la ley 30220 establece en su artículo 47, que la modalidad a distancia puede alcanzar hasta el 50% de los créditos de una carrera, la UNI decidió que este porcentaje es igual a CERO. En consecuencia el modelo licenciado actual es el presencial. Lo que tendría que definirse es el modelo híbrido y el virtual pero este modelo no se describe en la directiva.
Desde el 2020 I y hasta el 2021 II, durante cuatro semestres, dos años académicos, los cursos se han dictado con una presencialidad virtualizada. La directiva debió establecer el procedimiento para determinar qué cursos retornan a la presencialidad , qué recursos pasan a la semipresencialidad y qué cursos siguen en la modalidad de presencialidad virtualizada. Pero esta directiva ha sido aprobada el 25 de marzo, y las clases empiezan el 11 de abril, no hay tiempo.
Una alternativa viable es la que se adelantó más arriba: retornan a la presencialidad las actividades de todos los cursos que por su naturaleza son presenciales: laboratorios, talleres, trabajos de campo, y el resto de cursos sigue en la presencialidad virtualizada.
Es importante relievar que el esfuerzo de estudiantes y docentes en estos últimos cuatro semestres de presencialidad virtualizada. Esta experiencia debe capitalizarse y contribuir a generar un modelo virtual de enseñanza y modificar el art. 99 del Estatuto, para que el modelo sea licenciado por la SUNEDU.
El art. 15 de la directiva señala que el porcentaje de presencialidad en la UNI será como mínimo el 15% de las horas. ¿Cómo establecer este porcentaje si no se conocen los cursos que van a ser presenciales?
Un problema similar ocurre con el art. 21 de la directiva, que divide, arbitrariamente, los cursos en dos bloques, los que corresponden al primer hasta el tercer ciclo, y los que corresponden al cuarto hasta el décimo ciclo. En el primer bloque las evaluaciones son presenciales y en el segundo pueden ser presenciales o virtuales. Pero las evaluaciones son parte del modelo y si el modelo para cada curso lo define cada Facultad ¿cómo es que las evaluaciones de los tres primeros ciclos tienen que ser presenciales?
En cuanto a las clases del primer bloque, la directiva señala que son presenciales y virtuales. De nuevo, ¿cómo se armoniza esto con el modelo que las Facultades van a decidir?
Por alguna razón la directiva establece que el primer bloque es principalmente presencial y el segundo principalmente virtual. ¿Por qué? No encuentro explicación razonable alguna. Más bien al contrario, pienso que es más razonable que la virtualidad le corresponde al primer bloque y la presencialidad al segundo. La presencialidad reprime la oferta de aulas porque tiene que respetarse el distanciamiento social. En los primeros ciclos hay más estudiantes que en los últimos y retornar a la presencialidad de una menor población de estudiantes no va a afectar la oferta de aulas.
Retorno gradual y monitoreado
Durante cuatro semestres, la UNI que había decidido que el espacio de la educación virtual en todas las carreras fuera cero, tuvo que dictar clases virtuales para prácticamente el 100% de sus carreras profesionales.
Cuando empezó la enseñanza virtual en la UNI, en junio del 2020, el Perú ostentaba el lamentable segundo puesto en latinoamérica y el octavo en el mundo con el mayor número de contagiados. El 1 de junio del 2020, la primera ola de la pandemia, se registraron 4336 contagios en todo el país. El 19 de marzo del 2022, la tercera ola de la pandemia, se registraron 349 contagios en todo el país. Queda claro que el retorno gradual a la presencialidad se justifica por la fuerte caída en la velocidad del contagio. Sin embargo, como se puede apreciar en la gráfica de más abajo, el pico de la tercera ola ha sido muy pero muy alto comparado con las olas anteriores. ¿Es el fin de la pandemia?
La situación actual de varios países como Hong Kong, Japón e Inglaterra, es la de enfrentar una cuarta ola con una alta velocidad de contagio, debido a la presencia de nuevas variantes de la variante Omicron. Por ejemplo la variante de la variante Omicron del virus, BA.1, es más contagiosa, y la variante BA.2, es más contagiosa que la BA.1. La variante BA.2 es más eficiente para contagiar personas vacunadas con tercera dosis.
En consecuencia la UNI no debe saltar aceleradamente a la presencialidad, el retorno tiene que ser gradual y monitoreado por el centro de salud. El grado de presencialidad debe ser resultado de un examen sustantivo de las condiciones de bioseguridad en la Ciudad Universitaria.
Las escuelas privadas, y en las dos últimas semanas, las escuelas públicas, han iniciado el retorno a la presencialidad, y ya se han presentado casos de contagios. El colegio Fanning acaba de suspender las clases presenciales debido a la presencia del contagio en sus alumnas.
Modelo virtual y modelo presencial
Antes de iniciar el retorno gradual a la presencialidad es necesario y urgente hacer el balance de la educación remota de estos dos últimos años. ¿Lo hicimos bien? Probablemente no. ¿Lo hicimos mal? Probablemente no. La virtualidad fue un desafío para la docencia de la UNI. Un desafío mayor al desafío que enfrentaron nuestros colegas de otras universidades, donde decidieron emplear los entornos virtuales de aprendizaje, desde antes de la pandemia. En el caso de las universidades que ya cuentan con el licenciamiento de la SUNEDU para la modalidad virtual, ingresar al 100% de virtualidad debe haber sido relativamente fácil.
En el caso de la UNI, donde el modelo es 100% presencial, la demanda de capacitación para la enseñanza virtual fue nula, la oferta de plataformas virtuales también, el desarrollo de entornos virtuales no tuvo ninguna demanda en el antegrado. Frente a este panorama, la virtualización de los cursos se limitó a la virtualización de la presencialidad. En breve: dictas tu clase presencial de siempre pero frente a la cámara de tu computador. En dos años de virtualidad, la UNI no ha logrado desarrollar un modelo virtual de enseñanza.
El retorno gradual a la presencialidad a partir del 2022 I, es solo el abandono de la presencialidad virtualizada. Para este retorno se tiene que determinar el porcentaje de presencialidad y por defecto el de virtualidad. Pero abandonar la virtualidad sin un balance de experiencias no ayuda a formular un modelo de enseñanza aprendizaje. ¿Cuál ha sido la tasa de aprobación de cada asignatura virtualizada en los últimos cuatro semestres y cómo se compara con el período presencial? ¿Cuáles han sido las experiencias docentes en el empleo de pizarra digital? ¿las actividades asíncronas? ¿se ha empleado el método del aula invertida?
Existe abundante información en ORCE que puede ayudar a evaluar el período virtual de enseñanza. Se puede recoger el aprendizaje de los docentes en estos dos años y sus aportes para un modelo de enseñanza virtual.
Retornar a la presencialidad sin recuperar la presencialidad virtualizada como insumo de un nuevo modelo de enseñanza remota, puede debilitar nuestra capacidad de reacción frente a una cuarta ola o a una nueva pandemia o frente a la competencia en la educación virtual.
La presencialidad tiene límites en la restricción de oferta
La directiva aprobada el 25 de marzo, establece una serie de condiciones para viabilizar el retorno a la presencialidad. Una de ellas, tal vez la más importante, es el distanciamiento social. El art. 30 describe el protocolo a seguir para la asistencia presencial. En el aula, por ejemplo, se tiene que mantener una distancia mínima de un metro en todas las direcciones. Pero mantener una distancia mínima de un metro restringe fuertemente la oferta de aulas. ¿Cuánto?
Consideremos un aula para 25 estudiantes y el Profesor. En el aula de la izquierda, para realizar una clase presencial con respeto del distanciamiento en dos direcciones, vertical y horizontal, el aula se reduce de 25 a 13, se reduce al 52% de su capacidad, sufre una pérdida del 48% y no se ha cumplido con la directiva. En el aula de la derecha, para realizar una clase presencial con respeto del distanciamiento en todas las direcciones, vertical, horizontal y diagonal, aquí sí cumpliendo la directiva, el aula se reduce de 25 a 9, se reduce al 36% de su capacidad, sufre una pérdida del 64%.
La restricción de oferta es muy severa con el distanciamiento en todas las direcciones, pero es necesaria. Cada aula, para clases presenciales, tendría una pérdida cercana a los dos tercios de su capacidad. Al reducir la oferta se tienen que reducir las vacantes por curso sección. Durante los cuatro semestres anteriores, de presencialidad virtualizada, el número de alumnos por sección siguió siendo el mismo que el de las clases presenciales antes de la pandemia. La oferta no se vió afectada y más bien, gracias a la virtualidad, la capacidad de las aulas sección pudo ser incrementada. Pero con el retorno a la presencialidad, sometido a la restricción del distanciamiento social, la oferta se restringe y para atender al mismo número de alumnos por curso sección se tiene que incrementar el número de Profesores. ¿Cómo se resuelve este problema?
Y este problema es independiente del nivel de gradualidad de la presencialidad. ¿La Universidad está preparada para atender, al menos, el 15% de presencialidad?. La presencialidad se tiene que medir en alumnos por curso sección. La demanda está determinada por los estudiantes que cumplen con los pre requisitos del curso. Si por demanda un curso tiene tres secciones y se quiere que el curso se dicte presencialmente, y se respeta el distanciamiento de un metro en todas las direcciones, entonces solo se puede atender al número de alumnos equivalente a una sección, el resto de estudiantes se queda sin matrícula.
Esto no ocurriría si el curso se dicta virtualmente. Con una demanda de tres secciones por curso, la oferta es de tres secciones por curso.
Si se piensa que, por ejemplo, con 15% de presencialidad se genera un exceso de oferta de aulas gracias al 85% de horas que no van a demandar aulas, el problema queda resuelto pero solo parcialmente. La oferta de aulas se iguala a la demanda de aulas, pero la oferta de Profesores no puede cubrir la demanda de Profesores. Con la presencialidad y sin pandemia un Profesor puede atender un curso sección en un aula para 25 estudiantes, pero con presencialidad y pandemia, es decir con distanciamiento, se requieren tres aulas y tres profesores. Las tres aulas se pueden cubrir porque la presencialidad va, en el ejemplo, al 15%, pero no ocurre lo mismo con los Profesores.
La escasez de Profesores, además, se va a agudizar como consecuencia del nombramiento de 315 docentes contratados. Los docentes contratados de tiempo completo tienen una carga lectiva mayor a la de los docentes ordinarios y al ser nombrados su carga se reduce generando un déficit de docentes. La escasez de Profesores también se agudiza por los Profesores que murieron víctimas del COVID19 y también por los que cesaron por límite de edad. Un problema muy serio que parece que no se ha considerado.
Alternativa de solución
Una solución alternativa que permite el retorno gradual de la presencialidad es considerarla para los ciclos finales de la carrera y no para los iniciales. Es decir, invertir lo que establece la directiva en su art. 21. Del octavo al décimo ciclo los cursos sección son presenciales porque el número de estudiantes por curso sección, la demanda, generalmente es menor a la oferta de secciones y el distanciamiento tiende a restablecer el equilibrio. Pero en el caso de los ciclos del primero al séptimo ocurre lo contrario y la solución serían los cursos virtuales.
Por otro lado la presencialidad no parece presentar problema de oferta en el caso de las actividades de un curso presenciales por naturaleza: laboratorios, trabajos de campo y talleres.
La Defensoría y el retorno obligatorio de la presencialidad
Las presiones por el retorno gradual a la presencialidad en el sistema escolar tiene como fundamento la importancia de la socialización del estudiante. En el caso de la Universidad, el estudiante es mayoritariamente adulto y este componente de la demanda de presencialidad es débil. Por eso el reciente pronunciamiento de la Defensoría del Pueblo es exagerado.
Dice la Defensoría del Pueblo que el retorno a la presencialidad es imperativo para "garantizar adecuadamente las condiciones básicas de calidad" (CBC) (¡). ¿Quiere decir que la presencialidad es una garantía de las CBC? ¿Por qué la virtualidad no es una garantía de las CBC? De acuerdo con la SUNEDU tanto la presencialidad como la virtualidad o los sistemas híbridos, tienen que cumplir con las CBC.
Dice la Defensoría que la presencialidad permite el acceso a las bibliotecas. ¿No existen bibliotecas digitales? La Defensoría sostiene que en el año 2019 la tasa de interrupción de estudios en las universidades fue del 6.2% y en el 2020 de 18.1%. ¿Pretende culpar a la virtualidad de este fuerte incremento? Es al revés!
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)






Muy buen artículo Guillermo. Nos invita a reflexionar sobre fondo y forma del modelo educativo que la universidad debe plantearse e implementar.
ResponderEliminarDefinitivamente, la oferta educativa (aulas físicas y docentes) se sostiene por la escala de la demanda (alumnos matriculados). Si existirán restricciones a la cantidad de alumnos, en caso de clases presenciales, esto incrementará los costos asociados, incluso hasta hacerlo inviable operativa (capacidad instalada inelástica) y económicamente (presupuesto para contratar más docentes).
Universidades privadas -con mayores grados de libertad que una pública- han sabido optimizar sus procesos, consolidando aulas, ajustando el número de docentes, y además transformando la cátedra convencional a esquemas, que han sido llamados, mixtos (blended), donde una parte es presencial/virtual (síncrona) y otra asíncrona (autoaprendizaje).
Alfonso Chang
La solución de gradualidad es limitarse a la presencialidad de todas aquellas actividades que son, por naturaleza, presenciales. Los laboratorios, los trabajos de campo, talleres, etc. Y simultáneamente ponerse a elaborar el modelo virtual para implementarlo el 2022 II también gradualmente. La Asamblea Universitaria debe definir el porcentaje de inicio, por ejemplo el 15% y llegar a un modelo híbrido, el blended, el 20223. Saludos
ResponderEliminar