Escribe Ulises Humala Tasso
En un comunicado publicado en la página web del diario La República este 6 de enero último, la UNI emite su opinión sobre la coyuntura política actual. En momentos tan difíciles como los que está atravesando el país, con una crisis de gobernabilidad que ya tiene seis años, que puede resumirse en la siguiente frase: ¨un presidente por año¨, se hace necesario que la parte pensante del cuerpo social, en la cual se encuentra evidentemente la universidad en general y la UNI en particular, haga oir su voz rectora para orientar a todas las fuerzas sociales, a gobernantes y gobernados, hacia una solución inteligente y realista, sin importar si ésta es popular o impopular. La academia universitaria debe ponerse por encima de las pasiones de grupos políticos, debe saber distinguir el interés general de los intereses particulares, debe hacer un análisis científico de la realidad nacional y hacer propuestas bien razonadas y realistas, debe ser integradora y no facciosa. Como individuos cada uno de los miembros de la comunidad universitaria tenemos nuestras propias orientaciones políticas y nuestros intereses particulares, pero una vez que buscamos expresarnos como académicos es nuestro deber ético el sacudirnos de todo ello y proceder con la misma rigurosidad con que se proyecta un puente, un circuito eléctrico, el diseño de una turbina o la elaboración de un proyecto de inversión. Con tanta mayor razón cuando nos arrogamos la representación de la comunidad universitaria en su totalidad.
En el preámbulo de su comunicado el Consejo Universitario critica acremente que a lo largo de la historia nacional la clase dirigente y/o dominante no haya sido capaz de construir una nación y deja entrever que los problemas del país siguen siendo en esencia los mismos a lo largo de nuestros 200 años republicanos: un Perú costeño, limeño incluso, sojuzgando a un Perú profundo. Un Perú minoritario dominando a un Perú mayoritario, un Perú blanco o criollo avasallando a un Perú cobrizo.
Vendría bien ver algunas cifras como las que los periodistas de RPP le solicitaban al Rector en una entrevista reciente cuando presentaba las ideas que luego se materializarían en el comunicado que estamos comentando. El PBI por habitante expresado en soles del 2007, según el BCRP, fue de 6,889 soles en 1960, de 6,876 en 1990 y de 16,688 en el 2021. Hace un siglo, en 1922 ese PBI per cápita era 2,778 soles. El PBI por persona se multiplicó por 6 en los últimos 100 años, lo que significó una tasa de crecimiento promedio anual de 1.82%. Por otro lado, como se desprende de los datos presentados, en el periodo 1960-90 el PBI por cabeza se estancó, con un crecimiento promedio anual ligeramente negativo. Mientras que entre 1990 y el 2021, el producto por habitante se multiplicó por 2.4, lo cual significa un crecimiento promedio anual de 2.9%. Como lo indica el ex ministro de Economía, Waldo Mendoza(1) , citando una investigación sobre el PBI por cabeza, existe una relación muy estrecha entre crecimiento de este indicador y el bienestar. No existe bienestar sin crecimiento del PBI per cápita, y todo crecimiento del PBI per cápita redunda en una mejora del bienestar. Es pues evidente que estamos mejorando.
En lo que se refiere a la pobreza monetaria, el Instituto de investigaciones Cuánto calculaba que en 1985 el 37.9% de los peruanos estaban en pobreza y que ese porcentaje subió al 57.4% en 1991. El especialista en temas de pobreza, Francisco Verdera, en su libro ¨La pobreza en el Perú¨, calculaba para los años 1971 y 1972 una tasa de pobreza de 64% de la población nacional. Para el 2001, el INEI indicó que los pobres en el Perú representaban el 54.8% de la población nacional. En el 2021 la pobreza fue del orden del 25.9 % de la población peruana pero antes de la pandemia, en el 2019, la población peruana sumida en la pobreza era el 20.2% de la población total según cifras del INEI. Este indicador también muestra una mejora.
Entre el 2004 y el 2021, señala Richard Webb (2) , ex presidente del Banco Central de Reserva, que el ingreso promedio de las familias de la Sierra se incrementó en una tasa promedio anual de 3.2% mientras que el de las familias limeñas creció en solamente 0.1% por año. Agrega Richard Webb que en la Sierra el 91% de los hogares poseen un celular y el 93% de esos hogares tienen acceso a la electricidad. Las desigualdades han ido disminuyendo en los últimos años, lo cual constituye un progreso.
Todos estos datos debieran permitir matizar el cuadro terrible de la realidad nacional que parece haberse congelado en el cerebro de muchos a partir de una visión de la realidad peruana muy precisa ciertamente pero pintada en los años 20 o 30 del siglo pasado.
Terminan su introducción estableciendo una peregrina relación de causa-efecto entre partidos políticos y sociedades democráticas, para presentar, tal un Deus ex machina, a un sistema tripartito de partidos políticos (con la condición de un militante un voto) como la solución al problema nacional. Este planteamiento es tan absurdo que su mismo proponente, nuestro Rector, que se autoproclama de centro izquierda no tendría partido político en el cual inscribir su militancia.
Luego hacen una serie de planteamientos como una convocatoria a elecciones generales para el año en curso, la consulta al pueblo sobre su voluntad de una Asamblea Constituyente y como último planteamiento señalan las capacidades tecnológicas de la UNI, lo que en rigor no es un planteamiento sino un señalamiento.
Cifras señores!, cómo hacemos para realizar elecciones generales que según ustedes podemos convocar para este año y al mismo tiempo respetar nuestra normativa que establece que el Presidente de la República debe asumir el 28 de julio el año en el que ganó las elecciones?, cómo hacemos para acelerar las elecciones y al mismo tiempo instaurar la condición sine qua non de la democracia establecida por ustedes de un militante un voto, que no es otra cosa que las elecciones primarias ya consagradas en la ley electoral, con el consiguiente agrandamiento del plazo electoral? Con estos planteamientos no parecemos ingenieros sino poetas, no tenemos en la mano una escuadra sino un ramo de flores.
Por último, se plantea que se debe consultar al pueblo el tema de la Asamblea Constituyente. Ustedes acaban de indicar que la base de una verdadera democracia es la existencia de partidos democráticos (un militante, un voto), lo cual los sitúa en el espacio de una democracia representativa que a diferencia de una democracia plebiscitaria le pone límites a las consultas populares. Por ejemplo no se puede someter a referéndum la desaparición de los impuestos. Y es casi seguro que en estos momentos si se consulta al pueblo puneño si quiere hacer secesión del resto del Perú, el sí ganaría. Tanto en la constitución de 1979 como en la de 1993 se prevé que las modificaciones a la constitución deben pasar por el Congreso de la República, lo que es lógico en una democracia representativa. Es decir este congreso como el que se elegirá en las próximas elecciones podría modificar la constitución. Es decir, los congresos son al mismo tiempo un poder constituido y un poder constituyente.
En lugar de ponerse a la cola de una consigna política, los firmantes del comunicado debieron haber indicado qué puntos de la actual constitución debieran ser cambiados y cuáles serían los nuevos artículos a introducir en la constitución, además de explicar las razones por las cuales se propone dichos cambios. Creyendo estar haciendo docencia en realidad están haciendo política partidaria, en lugar de colocar a la universidad por encima del griterío la están haciendo gritar como una facción política más. Pero, más grave aún, sin ninguna originalidad.
Por último, estas protestas han tenido como trágica consecuencia la muerte de 28 compatriotas (3) y de varias centenas de heridos. No hemos visto en el comunicado de nuestras autoridades ni una palabra de condolencia ni tampoco un reproche al gobierno actual por el uso desproporcionado de las armas.
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(1) Mendoza Waldo. Carta abierta a los "constituyente lovers". Gestión 3 septiembre 2022
(2) Webb, Richard. Camino a la nivelación. El Comercio 3 julio 2022
(3) Esa era la cifra de fallecidos al 9 de enero, fecha en la cual fue escrito este artículo. Hoy 20 de enero los peruanos debemos lamentar el fallecimiento de 53 compatriotas.
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