El 28 de noviembre del 2017 la UNI recibió el licenciamiento de la SUNEDU por diez años, hasta el 2027. La modalidad autorizada por la licencia es la presencial. Sin embargo, por razones excepcionales (la pandemia del COVID19) los semestres 2020 I y II, 2021 I y II y 2022 I fueron virtuales o, como en este blog preferimos denominar, de presencialidad virtualizada.
Pero la licencia obtenida ha sido modificada en más de una oportunidad: en agosto del 2018, en octubre del 2019, en mayo del 2021 y en abril del 2022. En ninguna de ellas se modificó la licencia institucional para modalidades de enseñanza no presenciales. ¿Por qué?
La licencia institucional de la UNI, del 2017, la autorizó para un total de 88 programas, 28 de antegrado, 47 de posgrado y 13 de segunda especialidad. El 68% de los programas no son de antegrado.Solo el 32% de los programas son de antegrado, la tercera parte del total. Y el 100% de los programas licenciados son para la modalidad presencial. ¿Por qué?
La primera modificación de la licencia institucional, obtenida en agosto del 2018, autorizó a la UNI cuatro nuevos programas de posgrado. Las maestrías en ciencias con mención en ingeniería financiera, en gestión cuantitativa del riesgo financiero, en econometría bancaria y financiera, y en ciencias actuariales. Así, el número de programas de posgrado sube a 51 y el porcentaje de programas de antegrado baja del 32% al 30.4%.
La modificación de la licencia institucional, obtenida en octubre del 2019, autorizó a la UNI cinco nuevos programas de posgrado: doctorado en ciencias e ingeniería ambientales con mención en desarrollo sostenible, otro con mención en abastecimiento de agua y saneamiento, otro con mención en seguridad industrial y salud en el trabajo, un doctorado en gobierno y políticas públicas y una maestría en ciencias en ingeniería textil con mención en gestión de empresas textiles. Así, el número de programas de posgrado sube a 56. El porcentaje de programas de antegrado baja al 28.8%.
La modificación de la licencia obtenida en mayo del 2021 autorizó a la UNI cuatro nuevos programas de posgrado: doctorado en ciencias en arquitectura, doctorado en ciencias e ingeniería civil, doctorado en ciencias e ingeniería económica y doctorado en ciencias e ingeniería estadística, todos en modalidad presencial. Así, el número de programas de posgrado sube a 60. El porcentaje de programas de antegrado baja al 27.7%.
La modificación de la licencia obtenida en abril del 2022 autorizó a la UNI un nuevo programa de antegrado: ingeniería en ciberseguridad. Así, el número de programas de antegrado sube a 29, un porcentaje igual al 28.4%.
Todos los nuevos programas han sido autorizados bajo la modalidad presencial. ¿Por qué?
En el período que va de noviembre del 2017 hasta abril del 2022, los programas de antegrado pasaron de 28 a 29; los programas de posgrado, de 47 a 61 y los programas de segunda especialización se mantuvieron en 13. El total de programas autorizados el 2017 fue de 88 y en abril del 2022 fue de 103. El crecimiento del total de programas en ese período fue del 17%. El crecimiento de los programas de segunda especialidad fue del 0% y el crecimiento de los programas del antegrado fue del 4%.
El interés ha sido el posgrado.
De otro lado, la modalidad de enseñanza solicitada y autorizada sigue siendo la misma: presencial. Ninguna modificación de licencia, antes del COVID19 y durante el COVID19, fue dirigida para la modalidad no presencial, semipresencial o híbrida o virtual. A pesar que dos de las solicitudes fueron tramitadas durante la pandemia. A pesar que la UNI venía empleando la modalidad a distancia desde junio del 2020, las solicitudes de modificación no consideraron esta modalidad y se mantuvieron en la modalidad presencial.
Es claro que a la UNI no le interesan las modalidades no presenciales. ¿Por qué?
El semestre 2022-II se viene desarrollando de forma presencial, en el antegrado, porque la SUNEDU resolvió el retorno a la presencialidad debido al relativo control de la pandemia durante la cuarta ola. La RR 1886 del 16 de septiembre establece que todos los cursos del semestre 2022-2 "se realizarán de manera presencial". Esto fue aprobado el 16 de septiembre y las clases empezaron el 19 de septiembre.
El título de la RR 1886 es "DIRECTIVA PARA LA ENSEÑANZA PRESENCIAL DEL PREGRADO PERÍODO ACADÉMICO 2022-II". ¿Y el posgrado?
Solo el antegrado retornó a la presencialidad, los programas de segunda especialidad, maestrías y doctorados, continuaron con la modalidad no presencial. ¿Por qué?
El retorno a la presencialidad fue autorizado para todas las universidades en agosto pasado mediante la RVM 094-2022. Esta resolución se dirige a las universidades y las escuelas de posgrado. Se trata del retorno a la presencialidad en el antegrado y en el posgrado. Pero no es un retorno al 100%. El art. 3 señala que "pueden retornar a la presencialidad de forma gradual y progresiva". Pero la UNI decidió que el retorno fuera al 100% y solo para el antegrado. ¿Por qué?
El retorno obligatorio a la presencialidad, en realidad a la modalidad de enseñanza licenciada, es en el primer semestre del 2023. Durante el semestre 2022-II la SUNEDU está encargada de supervisar el retorno a la presencialidad en todas las universidades. En el video que sigue la SUNEDU explica las acciones de supervisión que viene realizando en las universidades:
Queda claro entonces que la UNI retornó al 100% de presencialidad en el antegrado, cuando pudo hacerlo de manera gradual y progresiva, y al 0% en el posgrado. Y que la UNI tiene que retornar, obligatoriamente, a la presencialidad, el primer semestre del 2023, en el antegrado y en el posgrado cuyas modalidades autorizadas son presenciales.
Las universidades privadas tuvieron un comportamiento diferente al de la UNI durante la pandemia. Mientras la UNI realizó y obtuvo cuatro modificaciones de su licencia institucional sin cambiar el modelo de enseñanza, algunas universidades privadas solicitaron y obtuvieron modificaciones de su licencia pasando de la modalidad presencial a la modalidad no presencial.
La pandemia del COVID 19 que obligó a pasar extraordinariamente a una modalidad virtual a todas las universidades, generó incentivos diferentes para las universidades públicas frente a las universidades privadas.
En el caso de las universidades privadas, en el período de la pandemia, solicitaron la modificación de su licencia institucional la Universidad de Ciencia y Tecnología, la Universidad Autónoma del Perú, la Universidad San Ignacio de Loyola, la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas, la Universidad Tecnológica del Perú, la Universidad Católica de Santa María, la Universidad ESAN, y la Universidad Privada del Norte.
La SUNEDU autorizó el cambio de licencia institucional para un total de 106 programas de estas universidades. 23 de estos programas, ya existían y solo se modificó la modalidad de enseñanza. 10 de ellos pasaron a la modalidad virtual y 13 a la semipresencial. Un total de 83 nuevos programas fueron autorizados. De este total 44 fueron a la modalidad semipresencial, 36 a la modalidad virtual y 3 a la modalidad presencial.
Del total de 106 programas modificados solo el 3% tiene autorización para la modalidad presencial. El 97% restante son programas que se desarrollan en la modalidad virtual o semipresencial.
Así, mientras la UNI y la gran mayoría, sino la totalidad de universidades públicas, han retornado o están retornando a la presencialidad desde el segundo semestre del 2022, un grupo de universidades privadas, frente al incentivo de la experiencia ganada con una virtualidad obligada, han respondido creando y/o modificando sus programas en modalidades virtuales o semipresenciales. ¿Por qué?
Porque encuentran que la modalidad presencial puede ir de la mano con la modalidad virtual y que esta última les permite atender la demanda de la población con trabajo o que quiere trabajar. Algunas universidades privadas, como la Ricardo Palma, ya habían avanzado en este objetivo con sus programas de profesionalización concentrados en una presencialidad de fines de semana y actividades académicas no presenciales en la semana.
En el caso de la UNI, y por extensión, del resto de las universidades públicas, la virtualidad no parece haber dado buenos resultados. El retorno a la presencialidad al 100% en la UNI, cuando la norma establecía un retorno gradual y progresivo, parece demostrarlo. ¿Por qué no continuar la virtualidad en los cursos donde su implementación había sido positiva?
El retorno a la presencialidad fue solicitado por la representación estudiantil ante el consejo universitario, como un retorno mayoritario y no al 100%. Se dijo de manera explícita que las escuelas deberían señalar qué cursos seguían en la modalidad virtual debido a los buenos resultados obtenidos. Pero a nadie le interesó la propuesta y se aprobó el retorno al 100%.
Retornar a la presencialidad al 100% luego de una virtualidad al 100% durante cinco semestres, evidencia que la experiencia fue negativa. La universidad no estaba preparada para la virtualidad y convirtió la virtualidad en una presencialidad virtualizada, el camino más fácil pero más ineficiente: el docente dicta la clase como antes pero ahora frente a la cámara, evalúa como antes, en tiempo real, pero dictandoles una pregunta y dándole tiempo al estudiante para que responda, en manuscrito, y luego le suba la respuesta escaneada: presencialidad virtualizada.
Recientemente, en diciembre pasado, la SUNEDU ha simplificado el procedimiento para pasar de la modalidad presencial a la semipresencial. Ya no se requiere hacer la solicitud de modificación de licencia institucional, basta con la denominada CPO, comunicación previa obligatoria. La resolución 138-2022 de la SUNEDU establece este cambio. Simplifica el paso de una modalidad a la modalidad más "cercana". Esto se aprecia mejor en la publicidad que le ha dado la SUNEDU.
El trámite de las modificaciones del modelo de enseñanza de presencial a semipresencial, de semipresencial a distancia y de a distancia a semipresencial, se han simplificado mediante la CPO bajo la restricción del cumplimiento de las CBC (condiciones básicas de calidad).
¿Qué le espera a la UNI en el semestre 2023-1? Formalmente el retorno a la vieja presencialidad. ¿Qué se debería hacer? Estimamos que iniciar la modificación del modelo de enseñanza presencial al semipresencial aprovechando la simplificación aprobada el 14 de diciembre pasado. Las universidades privadas ya lo hicieron y con este nuevo estímulo se va a incrementar el número de programas de antegrado con modalidades que emplean intensivamente las TIC. No podemos quedarnos atrás.
Curiosamente, con el pretexto de la situación política abierta el 7 de diciembre pasado, la UNI decidió abandonar la vieja presencialidad y retornar a la virtualidad. Y al final de la semana pasada revocó la medida para volver a la presencialidad desde el 3 de enero pasado. ¿Para qué sirvió la "virtualidad" en la UNI? Para saltar a ella en cualquier momento¡¡¡
Esta decisión ha sido la mejor demostración que esa "virtualidad" no fue nada más que la presencialidad virtualizada.





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