La toma de San Marcos y la incapacidad policial militar de tomar la UNI el mismo día, marcaron los acontecimientos más extremos de la crisis política en la semana pasada. Con más de 40 muertos al 18 de enero, la toma de San Marcos termina de confirmar la necesidad urgente que Dina Boluarte renuncie y se adelanten las elecciones ya.
Pero ambos acontecimientos, la toma de San Marcos y no poder tomar la UNI, repercutieron de manera diferente y opuesta sobre la autoridad más alta de cada universidad. La rectora de San Marcos es repudiada como responsable directa de la toma, que lo es, y el rector de la UNI parece haberse convertido en el héroe de la jornada, que no lo es. En lo primero no hay ninguna duda, y para lo segundo, hay información suficiente que apunta más bien a un aprovechamiento político de los acontecimientos.
La toma de San Marcos por parte de la FUSM se realizó el 17 de enero, con el objetivo de hospedar a los manifestantes que estaban llegando a la capital para participar en la denominada Toma de Lima, del 19 y 20 de enero. La toma de San Marcos, con el empleo de una tanqueta y cientos de policías fue el sábado 21 de enero. El mismo 21 de enero, en la tarde, camiones de la marina y de la policía se estacionaron frente al pabellón central con la clara intención de ingresar a la UNI. El argumento político era el mismo: la UNI había hospedado estudiantes, principalmente de la UNSAAC, que llegaron para participar en la Toma de Lima.
Pero la ACUNI, a diferencia de la FUSM, no había tomado la Universidad, aunque sí había recibido a los estudiantes que llegaron de las regiones. El Consejo Universitario de la UNI no aprobó recibir a los estudiantes, porque los estudiantes ya estaban en la UNI. Sostener que se aprobó el ingreso de los estudiantes es falso. Y también es falso que el Consejo Universitario se reunió para tomar esa decisión.
El Consejo Universitario estaba citado para el jueves 18 de enero a las 11 am en sesión ordinaria. Hospedar a los estudiantes nunca fue un punto de agenda de esa sesión, porque se convocó antes.
En la sección pedidos, la ACUNI solicita que el tema se incorpore. Sustenta el pedido (minuto 6:21 de la sesión) informando que habían recibido 41 personas entre estudiantes y sus padres. El pedido se incorpora a la agenda y se trata al final de la sesión. La sesión terminó luego de 1h 56m; el pedido de la ACUNI se trató a la hora y 49m y se "aprobó" a la hora 52m. Se tomaron apenas tres minutos para "aprobar" el pedido de la ACUNI (ver el video de la sesión aquí).
El mismo 18 de enero se publica la RR 048-2023-UNI. En sus considerandos dice: "Estando a lo aprobado por unanimidad por el Consejo Universitario"...resuelve: "Artículo 1.- Aceptar el pedido estudiantil y acoger dentro del campus de la UNI a integrantes de representaciones de otras universidades". Aquí la RR 048.
¿Qué significa aprobado por unanimidad? Que cada uno de los integrantes del Consejo Universitario votó a favor del pedido estudiantil. Pero resulta que nadie votó por el pedido estudiantil. Luego de la sustentación del pedido el rector dice: "si no hay observaciones se dará por aprobado", y unos segundos después dice, "se da por aprobado"¡¡!!
No es la primera vez que esto ocurre. Lo denunciamos en marzo del 2022, aquí en este blog. La Ley de Procedimiento Administrativo General (LPAG) establece, con suma claridad, en el art. 111, que "los acuerdos son adoptados por los votos de la mayoría de asistentes al tiempo de la votación en la sesión respectiva". Y el art. 112.1 dice que el voto es obligatorio: "(los integrantes de órganos colegiados asistentes a la sesión)...deben afirmar su posición sobre la propuesta en debate, estando prohibido inhibirse de votar" (las negritas son nuestras).
Pero aquí, en esta sesión del Consejo Universitario de la UNI no se votó, en consecuencia no se aprobó, pero la RR sostiene que el acuerdo fue aprobado por unanimidad.
La Vicerrectora Académica denunció esto. En su carta al Rector, del mismo 18 de enero y en relación al acuerdo del Consejo Universitario, le manifiesta su "TOTAL DESACUERDO" (las mayúsculas y negritas son de la carta). ¿Por qué? "por no haber sido punto de agenda", "por no haber habido ningún tipo de debate, ni votación alguna". A continuación la carta.
Todo acuerdo que es el resultado de la ausencia del debate y de la ausencia de la votación es un acuerdo nulo. El argumento a favor de este tipo de acuerdos es que permite "avanzar en la agenda".
Es decir, si un punto se debate y se vota, entonces la agenda no termina de tratarse en esa sesión. Es "mejor" preguntar si alguien observa la propuesta de acuerdo sobre un punto de la agenda. En ese caso habría votación y... no se lograría agotar la agenda. No agotar la agenda es un pretexto. Administrar una agenda de un cuerpo colegiado implica el debate y la votación. El debate y la votación no se pueden ver como un costo en tiempo que impide que las agendas se cumplan. Se tienen que ver como el beneficio que el colegiado logra para que la Universidad ejecute positivamente sus acuerdos.
El voto es un derecho de los miembros del cuerpo colegiado. Puede alguien no debatir pero votar a favor o en contra de un acuerdo. Es su derecho. El llamado a presentar observaciones puede reprimir el debate. Lo que se hace es dar inicio al debate. Si hay o no hay debate, se procede a la votación.
Aquí no hubo debate y no hubo votación, pero el acuerdo fue "aprobado por unanimidad".
Aquí no hubo debate y no hubo votación, pero el acuerdo fue "aprobado por unanimidad".
El mérito de esta decisión, de acoger a los estudiantes, es de la ACUNI. Lamentable que la ADUNI prefirió guardar silencio.
¿Qué ocurrió después del acuerdo? El rectorado decidió promover la paralización de actividades el jueves y viernes en la UNI. El mismo jueves se publicó La Gaceta #5 donde se invita a los decanos a que las actividades de las facultades sean virtuales para "proteger la seguridad y la salud de la comunidad UNI". Así, de un lado se decide recibir a los estudiantes para la marcha del jueves y viernes, pero se invoca a suspender las actividades de la UNI el jueves y viernes (¡!)
Con una Universidad sin estudiantes, docentes y trabajadores, el apoyo a los estudiantes de las regiones fue burocrático.
Sin embargo, luego de la toma de San Marcos y la amenaza de toma de la UNI, el sábado 21 de enero, la UNI ha recibido el respaldo total de la comunidad universitaria y de todos los sectores que luchan por la renuncia de Dina Boluarte y por el adelanto de las elecciones. Pero como hemos intentado demostrar aquí, la iniciativa y el mérito es de la ACUNI. No hubo debate, no hubo votación y se promovió el ausentismo en la universidad en los días de la denominada Toma de Lima.



No hay comentarios:
Publicar un comentario