En la UNI empezamos la denominada "educación a distancia" en junio del 2020. Teníamos que hacer lo que siempre hacíamos pero no presencialmente, y para ello nos "entregaron" dos herramientas de trabajo: la videoconferencia y el aula virtual. La videoconferencia fue presentada, y muchos la asumieron así, como el sustituto perfecto de las clases presenciales. Y el aula virtual tenía que jugar el papel de la biblioteca bajo el formado de repositorio académico digital. Sin embargo estas herramientas no fueron diseñadas como sustitutos de la presencialidad sino como herramientas de alternativas de formación, de modalidades alternativas de enseñanza aprendizaje.
¿Cuándo nace la educación a distancia?
La educación a distancia nace mucho antes que la era digital. Nace con el nombre de educación por correspondencia, y este nombre se asocia inmediatamente con la oficina de correos. Fue Calleb Phillips, en 1728, el primero en presentar cursos por correspondencia y en 1928 la Universidad de Pensilvania empieza a dictar cursos por radio . El blog de José Gomera hace un excelente resumen de la educación a distancia incluyendo el timeline que aquí reproducimos. La educación por correspondencia, que en 1976 ya se había convertido en un campus virtual combinando teléfono, radio, discos y cintas, ingresó a un crecimiento exponencial con internet. Aquí el timeline de José Gamera que llega hasta el 2012 incorporando internet y los MOOCs.
Como ya describimos en nuestros anteriores artículos, la UNI se negó a adoptar la modalidad de educación a distancia en el antegrado. Así llegó diciembre del 2019 con las primeras noticias de la pandemia del COVID y ya en marzo la educación presencial se redujo a cero, y fue obligatoria la educación virtual, los EVAs, los Entornos Virtuales de Aprendizaje, hasta hoy día.
ZOOM ha sido y seguirá siendo una solución
Para videoconferencias en tiempo real, como sustitutos de las clases presenciales, se cuenta con plataformas como ZOOM, MEET, TEAMS y JITSI. Meet es la plataforma de Google, Teams la de Microsoft y Jitsi es una plataforma de código abierto. En mi facultad optaron por BBB, una plataforma también de código abierto, pero que finalmente fue descartada por la mayoría de profesores debido a su pobre desempeño.
La contracción de oferta de la educación presencial se tradujo en una expansión de demanda de la educación a distancia y ésta se tradujo en las mayores ventas de ZOOM. Pero lo que le ocurrió a ZOOM también le ocurrió a TEAMS, MEET e incluso BBB además de JITSI. Pero en términos de participación de mercado ZOOM ocupó el primer lugar. En el caso de MEET su participación de mercado busca crecer a costa de ZOOM y como consecuencia de liberarlo por un tiempo a precio cero y su vinculación con CLASSROOM. Por su lado TEAMS, de Microsoft, se ofrece al lado de Office 365.
Carga lectiva = carga presencial= carga virtual=videoconferencias
La carga lectiva en la UNI se ha distribuído desde el 2020 I hasta el 2021 II como se realizaba en el formato presencial: horas de teoría y horas de práctica en al menos dos sesiones semanales de cuatro a cinco horas. Por razones excepcionales y temporales (es decir, por la emergencia nacional debido a la pandemia del COVID) se autorizó la adaptación virtual del 100% de las asignaturas a la modalidad presencial convirtiendo las horas de clase presenciales en horas de clase mediante videoconferencias en tiempo real.
Por ejemplo, en mi caso, el curso de Microeconomía Intermedia II, tiene dos sesiones, la primera, teoría, de 3 horas y la segunda, práctica, 2 horas. El horario de la primera sesión es miércoles de 10 a 13 y el de la segunda sesión, el jueves de 4 a 6 pm. Este es el formato presencial.
¿Cuál es el formato no presencial? ¡El mismo!
Si bien esto es absurdo, así viene funcionando. Voy a exponer aquí los resultados en videoconferencias, de mi carga lectiva correspondiente al 2021 II. Un total de 27 videoconferencias en tiempo real, todas ellas enlazadas desde el aula virtual en Canvas y todas ellas en mi canal de Youtube. Actualmente el canal de Youtube, creado exclusivamente para almacenar las clases en videoconferencia de los cuatro últimos semestres, cuenta con 265 videos que corresponden a 9 cursos.
Representan, en promedio, 29 sesiones de videoconferencias por asignatura. Con dos sesiones por semana, representan un promedio de quince semanas. La programación académica presencial es de 15 semanas para clases y 3 para exámenes (parcial, final y sustitutorio).
En consecuencia, hemos sido cómplices del método de la presencialidad virtualizada.
¿Por qué ZOOM?
No tengo una respuesta clara y tengo una respuesta mecánica: el mercado está con ZOOM. La UNI no ha entregado cuentas profesionales de ZOOM a los docentes, ha entregado un número muy reducido de cuentas profesionales a las Facultades (entiendo que 10) las que, a su vez, administran la escasez con sus docentes.
El resultado es bastante obvio: quienes no contamos con cuenta de la Universidad adquirimos nuestra propia cuenta, con nuestros propios recursos, o tomamos cuentas gratuitas de TEAMS, MEET, JIPSI u otras. En mi caso, que ya conocía las limitaciones de la cuenta gratuita de ZOOM, nos decidimos por la cuenta propia.
Las clases recurrentes La primera ventaja de una cuenta de ZOOM es que no tiene límites de tiempo. Se puede programar hasta una sesión de 23 horas 59 minutos. Una segunda ventaja es que se pueden configurar las sesiones como recurrentes, lo que permite mantener la misma dirección para cada clase durante todo el semestre. El estudiante recibe el enlace de la sesión a través del Syllabus en el Aula Virtual y con el mismo enlace ingresa a todas las sesiones programadas en el calendario académico.
Para sesiones no calendarizadas basta ponerse de acuerdo en la fecha y hora y se ingresa con la misma dirección. Acostumbro habilitar una Sala de Espera, antes de ingresar a la sala de clases. Normalmente abro la sesión 10 minutos antes y los alumnos pueden ingresar a una sala donde pueden conversar. En mi experiencia, alrededor del 10% ingresa a la sala de espera antes del inicio de clases.
Los cuestionarios de inicio de clases La tercera ventaja es contar con varias preguntas, tipo encuesta, para iniciar la clase. Los estudiantes conocen previamente el tema de la clase y el material de lectura asociado. Nosotros preparamos algunas preguntas, objetivas, en ZOOM.US , la web de ZOOM, antes de la clase. Al iniciar la clase presentamos las preguntas y les damos unos minutos para responder. El programa presenta los resultados estadísticos y empezamos a interactuar con los estudiantes sobre el acierto o el error en sus respuestas.
Generalmente responden por el chat más que por la cámara. El empleo de pequeños cuestionarios al inicio de la clase es una de las formas con las que llevamos adelante el método del aula invertida en la educación no presencial y ZOOM nos ayuda para alcanzar este propósito.

En otro artículo nos extenderemos en relación al aula invertida. La gravación en la nube. La cuarta ventaja es que nuestras clases se pueden almacenar de manera automática en la nube de ZOOM. Esto resulta muy práctico para las sesiones que no son de clase, como las tutorías, las sesiones donde intervienen los grupos para exposiciones y las sesiones de repaso, previas a los exámenes. En todos estos casos le entregamos a los Estudiantes el acceso al video para que puedan analizar, mejorar su comprensión y continuar debatiendo los temas que se trataron. No se trata de contar con un almacenamiento permanente. Estas grabaciones en la nube las mantenemos por unas tres semanas. No es un límite de almacenamiento, es un límite por la función de la grabación. La quinta ventaja está asociada a la grabación de la clase fuera de la nube. Se cuenta con dos opciones. La que siempre he utilizado es grabar en mi computadora. El archivo viene en formato MP3 y luego lo subo a mi canal de youtube. No realizo ningún trabajo de edición de video. Primero porque mis competencias son nulas en este terreno y, segundo, porque se trata de una clase, que debe ser muy aburrida para verla más de una hora. La segunda opción es una transmisión en vivo para mi canal de youtube. Esto es más práctico porque los estudiantes pueden participar directamente desde youtube interviniendo mediante el chat. Sin embargo no es una opción que promuevo. Mi interés en esta parte, es la de contar con una grabación para uso complementario de los estudiantes. El 47% de los estudiantes de un curso, afirma ver las clases grabadas para estudiar, y el 67% dice lo mismo en el otro curso a mi cargo en este semestre. De acuerdo con las estadísticas de youtube el canal registra casi 30000 vistas, con un promedio de 92 vistas por video. Parecen cifras interesantes, pero no lo son. Desde que se inició el canal, la duración media de visualización de cada video es de apenas 7 minutos y 15 segundos. La razón es muy sencilla, en youtube un video de más de 10 minutos no le interesa a casi nadie. En nuestro caso, se trata de tener el video como un complemento para los estudiantes.
Un tema asociado a la grabación, es el tiempo que cuesta colocar un video de clase después de la clase. Cuesta aproximadamente 50 minutos. Si la clase terminó a las 10 am los estudiantes pueden ver la clase a las 11 de la mañana. Es un lapso de tiempo muy eficiente. Aprendimos a llegar a este resultado cuando descubrimos que el peso, en megas, del archivo de grabación era muy alto cuando empleaba la cámara. Esto ocurrió en las primeras semanas de Junio del 2020. Para esas primeras clases, siempre teníamos prendida la cámara. ¿Por qué? No sé, tal vez porque estaba allí y había escuchado a algunos de mis colegas sobre la virtualización de la presencialidad ("prendo mi cámara y dicto mi clase en la pizarra como lo hacía antes").
Mis clases siempre han estado asociadas al compartir pantalla. Prender la cámara lo único que hacía es colocar al profesor en una esquina de la pantalla y el resto de la pantalla era la clase misma. El peso del video con cámara era de, más o menos, 200 megas. Pero sin cámara podía llegar a la mitad. Y un video más pequeño sube más rápido.
La sexta ventaja, tal vez la más importante, es el trabajo en grupos. ZOOM nos permite formar grupos aleatoria o manualmente. Cada grupo ocupa su sala para resolver un problema, debatir un tema o prepararse para exponer un tema. Nosotros ingresamos a las salas y conversamos con los grupos. El trabajo de cada grupo puede programarse para entre 20 a 30 minutos. Cuando todos regresan al salón central, cada grupo expone compartiendo su pantalla. Esta experiencia es parte del aula invertida.
El semestre 2021 I los estudiantes solicitaron que los grupos fueran permanentes, que se mantengan a lo largo del semestre. Reclamaron que al formarse aleatoriamente no se conocían entre todos y eso dificulta el resultado del trabajo. Este semestre 2021 II los grupos fueron permanentes pero surgió el problema del parásito. En general el resultado del trabajo en grupos es bueno. Podría mejorarse si las notas de exposición fueran individuales. Espero probar esta hipótesis este año.
Y para terminar, ZOOM es una ventaja siempre que no se trate de realizar clases en el horario de las clases presenciales. Esto es un absurdo. Tanto el profesor como el estudiante no pueden estar horas seguidas, tres, cuatro, cinco y hasta seis horas por día frente a una pantalla, simplemente porque un burócrata cree que 6 horas de clase presenciales son 6 horas de clase virtuales. No es así.
El compartir pantalla en una videoconferencia no es igual a presentar un PPT o ha escribir sobre una pizarra. Requiere de mucho trabajo y ese trabajo, en términos promedio, se tiene que descontar de la denominada carga lectiva. En mi opinión las clases por videoconferencias deben guardar al menos, la siguiente relación: 1 hora de clase presencial = 30 minutos de videoconferencia. De esta manera una carga lectiva de 12 o 16 horas semanales, se convierten en carga lectiva virtual de 6 a 8 horas.
En el siguiente artículo de esta serie, nos proponemos trabajar las herramientas que consideramos útiles para compartir en una pantalla durante la clase virtual.
(continuará)
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