viernes, 14 de enero de 2022

LAS EVALUACIONES ASINCRÓNICAS EN EL AULA VIRTUAL

 

La prueba más importante de la presencialidad virtualizada (el método de las universidades que pretenden presentarla como modalidad virtual) son las evaluaciones. ¿Cómo administrar un examen virtualmente? ¿Cómo crear el mejor sustituto al examen presencial?

Pero ¿cuál es el examen presencial que se pretende sustituir? Es el tipo de examen donde el profesor entrega el cuestionario, requisa libros, cuadernos, mochilas, celulares, luego se para encima de su escritorio y vigila que nadie cometa plagio hasta que termine el examen. Es decir, un examen policiaco. La lógica de estos profesores es que si no ves a los alumnos, como en una evaluación asincrónica, y les das el examen y les das el tiempo para resolverlo, entonces van a plagiar. Si en la modalidad presencial esto es incorrecto lo es más en la modalidad virtual. En las redes sociales hay muchos videos donde los estudiantes se burlan de este tipo de profesores de la UNI. Aquí un ejemplo tomado de TikTok y que tiene cientos de miles de vistas; el hecho es real y ha sido editado en el contexto del juego del calamar.
 

En el caso de la FIEE, seguido por la FIIS y la FIQT, se dedicaron a virtualizar la presencialidad de los exámenes porque las evaluaciones en la modalidad a distancia "por su naturaleza, son vulnerables al fraude" (¡¡!). Nosotros pensamos diferente, pensamos que los exámenes policiacos de estos profesores son vulnerables al fraude y que esos mismos exámenes, pero virtualizados, también son vulnerables al fraude.

Si, por ejemplo, una pregunta virtual puede ser "gugleada", el problema no es que el alumno encuentre la respuesta "gugleando", el problema es el examen, el problema es el profesor.

El Código de Honor de los MOOCs

En todas mis asignaturas en CANVAS las evaluaciones van presididas por una pregunta: El Código de Honor. No es una idea propia; la tomé de COURSERA donde llevé una serie de cursos MOOC y que hoy es una plataforma que vincula a cientos de universidades en diferentes idiomas.

¿Para qué el Código de Honor?

El examen final de Introducción a la Microeconomía, 2021 II, empieza con la siguiente pregunta:

Parece una pregunta tonta, pero no lo es. Es la cláusula número uno del contrato que suscribimos docente y estudiantes al inicio del curso. Muchos me dicen que la respuesta a esta pregunta es bastante obvia. Sí, es bastante obvia, tan obvia que cuando analizo las respuestas a esta pregunta mediante el speed grader de CANVAS, el índice de discriminación de esta pregunta es CERO.

El índice de discriminación de una pregunta nos dice cuánto separa esta pregunta a los alumnos de alto rendimiento con los de bajo rendimiento. 

El valor cero indica que no hay discriminación alguna. Que es una pregunta muy obvia y claro que lo es. Nadie está en disposición de declarar que va a cometer plagio. ¿Es suficiente? En cierto sentido sí. 

Todos están dispuestos a evitar cualquier conducta incorrecta dentro del examen. Un índice de discriminación cero nos dice que la pregunta es demasiado obvia o demasiado compleja. Todos la responden correctamente o nadie la responde correctamente. En otras palabras, es una mala pregunta. 

Pero esta es solo la primera pregunta de un examen. Tiene un puntaje cero. ¿Qué nos dice CANVAS del resto de este examen? 

Speed grader nos da la información estadística completa de los resultados del examen. Es un histograma de frecuencias que nos informa del puntaje más alto (un alumno obtuvo 13 que fue la nota más alta en este examen), del puntaje más bajo (un alumno obtuvo 03 que fue la nota más baja), de la nota promedio que fue 08 y de la desviación estándar, 2.94 que nos permite encontrar el coeficiente de variabilidad, el 37%. Esto significa que para el examen final, este grupo de alumnos tiene una población homogénea al 63%. De la nota promedio de 08 varía 2.94 hacia arriba y hacia abajo. Cada estudiante contó con dos horas para resolver estas cinco preguntas, dos de las preguntas fueron objetivas y las otras tres fueron de desarrollo. El tiempo promedio que empleó cada estudiante fue de 1 hora y 15 minutos. !Les sobraron 45 minutos¡

Con estos resultados, para un examen final que es asincrónico, donde el profesor nunca estuvo presente y donde los estudiantes contaron con dos horas para resolver un cuestionario de cinco preguntas, donde todos podían capturar pantallazos de sus preguntas y socializarlas en whatsapp, ¿los estudiantes plagiaron? ¿la "naturaleza" del examen los llevó al plagio? Si efectivamente plagiaron, no les sirvió para nada.

Los exámenes virtuales no son vulnerables al plagio por naturaleza, son vulnerables al plagio si han sido mal elaborados, si no se han empleado de manera eficiente las herramientas virtuales para elaborar exámenes virtuales.

El Banco de Preguntas

El examen final que hemos presentado como un ejemplo tenía solo 6 preguntas, la primera el Código de Honor. De las restantes 5 preguntas, 2 fueron de desarrollo, con un puntaje de 7 puntos cada una y otras tres, preguntas objetivas con 2 puntos cada uno. Al iniciar el examen el alumno se encuentra solo con una pregunta, la responde y pasa a la segunda y así sucesivamente. No puede retroceder ni adelantar. Una a una. 

Esto da la impresión que el profesor preparó una prueba con 5 preguntas, pero no fue así. Lo que hace el profesor es preparar un banco de preguntas para el examen final. El banco de preguntas para este examen tuvo 16 preguntas, 2 de desarrollo y 14 objetivas. El orden de las 5 preguntas del examen fue: un pregunta objetiva, una de desarrollo, una objetiva, una de desarrollo y la última pregunta objetiva.

Ninguno de los estudiantes rindió el mismo examen. Pero todos recibieron las mismas preguntas de desarrollo.

Entonces ¿las evaluaciones virtuales son más difíciles que las presenciales? No existe una respuesta a esta pregunta. Los exámenes son una de las diferentes formas de evaluar en el curso. Aplicando la metodología del aula inversa los estudiantes van ganando puntos a lo largo del curso, que se van registrando en cada una de las evaluaciones oficiales. Evaluaciones oficiales que son las mismas que las presenciales.

El método equivocado de virtualizar la presencialidad lleva a mantener la carga lectiva del docente y del estudiante como si fueran presenciales. Y lleva a mantener el mismo sistema de evaluación.

¿Cómo es posible que el sistema de evaluación de la modalidad presencial sea el mismo sistema de evaluación de la modalidad virtual? Es posible en la UNI.

Para adaptarnos a este absurdo burocrático desarrollamos una matriz de equivalencia. Al lado de las evaluaciones de acuerdo con el sistema de evaluación presencial, incorporamos un conjunto de actividades asincrónicas con evaluaciones que se sumaban a las primeras. Así, antes de las prácticas calificadas y de los exámenes convencionales (es decir de acuerdo con el sistema de evaluación presencial), los estudiantes ya tenían puntos aprobados por actividades asincrónicas, como presentación de ejercicios, problemas, modelos de simulación y exposiciones de temas. El conjunto de las actividades permitía apreciar el avance y los resultados obtenidos por cada alumno a lo largo del curso.

Los resultados obtenidos

Cada estudiante en CANVAS cuenta con un reporte analítico del avance y el resultado de su participación en el curso. El reporte incluye todos los ítems de evaluación y termina estimando el resultado como un porcentaje. En la gráfica que sigue mostramos, a manera de ejemplo, el reporte con el menor resultado obtenido por un alumno, obtiene una F, hasta el reporte con el mayor resultado obtenido por un alumno, obtiene una B. Los íconos en las gráficas corresponden, el avión a exámenes (o prácticas calificadas) y la hoja con el lápiz, a trabajos.



En términos de las notas oficiales, en términos de lo que finalmente aparece registrado en ORCE, el estudiante que aquí ha obtenido una F, obtiene una nota de 05 y el estudiante que aquí ha obtenido una nota de B, obtiene una nota de 16.

En consecuencia, no es la naturaleza de la modalidad virtual la que conduce al fraude. Todas las experiencias que se han ganado desde que la educación virtual nace con Calleb Phillips en 1728, hasta los MOOCS llevados ahora a la plataforma de COURSERA con decenas de universidades alrededor de todo el mundo, demuestran que la ley universitaria 30220 acertó al permitir que hasta el 50% de los créditos de una carrera profesional puedan llevarse adelante bajo una modalidad virtual o híbrida. Pero la UNI decidió decir no a esta modalidad y el COVID 19 decidió, para bien, decir sí, hasta el 100%, en la modalidad virtual.

Lo que queda es adoptar seriamente la modalidad virtual y abandonar la virtualización de la presencialidad. No sabemos cuánto daño hemos estado haciendo a nuestros estudiantes en estos dos últimos años, o cuán bien lo hemos hecho. Esta es una tarea pendiente. Un trabajo largo, pero que es necesario empezarlo ya.

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